El
Señor
siempre nos
sorprende
con sus
propósitos
para
nuestras
vidas.
recibir la
unción
pastoral es
un regalo de
Dios, es un
nuevo
desafío en
mi vida
ministerial.
Realmente no
existen
palabras
para
describir el
gozo que
siento en
esta nueva
etapa, me
incentiva a
soñar mucho
más con mi
equipo, las
líderes y
todas mis
discípulas
en la
conquista de
multitudes
para el
Reino de
Dios.
Ciertamente
siento el
respaldo de
Dios y un
nuevo nivel
de autoridad
espiritual
sobre mi
vida. Sé que
esta gran
bendición no
solo viene
para lo
ministerial,
sino para
todas las
áreas de mi
vida, como
esposa,
madre, hija.
líder y
discípula.
Quiero
agradecer a
Dios Padre,
Hijo y
Espíritu
Santo por
este
tremendo
regalo y
deseo
continuar
soñando con
mis pastores
Alberto y
Gladys de
Sales en al
conquista de
nuestra
amada
Bolivia.