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Las Metas Prueban al Líder
Texto: Lucas 10:17-20.
“17Regresaron los
setenta con gozo, diciendo:
— ¡Señor, hasta los
demonios se nos sujetan en tu nombre!
18Les dijo: — Yo veía a
Satanás caer del cielo como un rayo. 19Os doy potestad de pisotear
serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os
dañará. 20Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino
regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.”
Verdad Central
Las metas nos hacen vivir,
nos desafían y nos consolidan.
Introducción
Quizás las dos palabras
que más estamos oyendo son “blancos” y “metas”. Estar oyendo a una
persona hablando de metas no es nada confortante para nosotros, pues
ellas nos asustan. Pero, nadie en el MBI (Ministerio Bautista
Internacional) puede decir que por causa de la Visión Celular se quedó
más pobre o no consigue realizar sus sueños personales. Por lo
contrario, ¡había, en nuestro medio, aquellos que ni siquiera soñaban!
La Visión vino para despertar los sueños de ganar vidas y de tener un
ministerio con metas específicas que traigan resultados.
Nuestro temor por las
“metas” viene de nuestras referencias negativas. Hay personas que se
sienten incomodadas cuando comienzan a ser exigidas por sus líderes,
pues presentan deficiencia en las relaciones con los padres y con los
jefes y, por esta razón, presentan dificultades en lidiar con las metas
dentro de la Visión. Lo que lleva a alguien a rechazar las metas son
los traumas que posee en su alma. El líder necesita ser entrenado en la
obediencia para cumplir las metas y superar todos sus traumas. ¿Qué es
lo que debemos hacer para que el discípulo cumpla las metas?
1.
Ministre amor y seguridad a él y déle metas de trabajo.
16Volvió a
decirle la segunda vez: — Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?
Pedro le respondió: — Sí,
Señor; tú sabes que te quiero.
Le dijo: — Pastorea
mis ovejas.” Juan 21:16
Todo aquel que es amado y
que está seguro de que su líder lo respeta y le ama no negará una meta a
cumplir. Pero, cuando él se siente inseguro y viene a participar de una
reunión donde sólo hay metas y exigencias, él no cumplirá las metas. Ame
a sus discípulos, probando que ellos son importantes para usted. Ellos
son importantes no porque le da números, mas porque son vidas que valen
más que todo el universo.
2.
Tenga un corazón sincero y muestre simplicidad a sus discípulos.
“… y aprended de
mí, que soy manso y humilde de corazón”. Mateo 11:29
Simplicidad es tener un
corazón accesible y facilitar los caminos para que los discípulos
lleguen a usted. Cuando eso ocurre, sus discípulos van a amar a usted y
se sentirán amados. Entonces, él no se quedará en esa correría loca y
obstinada de cazar a los 12 y a los 144, etc. El que la visión no
trabaja con números, trabaja con vidas.
3.
No trabaje para sumar números.
“Os digo que así
habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por
noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” Lucas 15:7
Recuerde que el resultado
que está por detrás de usted tiene carne, piel, huesos, olor, emociones,
nombre y todo esto necesita ser respetado. Antes de hacer exigencias,
haga lo que Jesús hizo: aún siendo seguido por grandes multitudes
siempre sabía reconocer el valor específico de cada persona.
4.
Recuerde que los Doce no son enclaustramiento de un grupo, ellos son un
gobierno.
“Cuando llegó el día,
llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los cuales también
llamó apóstoles.” Lucas 6:13
Un gobierno se relaciona y
tiene que ser, por lo menos, diplomático, de lo contrario, nada va a
conquistar. Necesitamos tener la diplomacia del Reino para poder
entregar las metas y para que nuestros discípulos las cumplan con
alegría.
Conclusión
Las metas no existen para
asustarnos, y sí, para desafiarnos. Necesitamos “blancos” y “metas”,
pues ellos desatan nuestro liderazgo y nos lleva a descubrir la
capacidad que tenemos, ¡y usted tiene un gran potencial!
Estudio
Publicado el 30 de Septiembre del 2007
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