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Secretos para la Formación
de Líderes
“7Después llamó Moisés
a Josué y le dijo en presencia de todo Israel:«
¡Esfuérzate y anímate!, porque tú entrarás con este pueblo a la tierra
que juró Jehová a sus padres que les daría, y tú se la harás heredar.
8Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará ni te
desamparará. No temas ni te intimides».”
Deuteronomio 31:7-8
Verdad Central:
La buena formación de un
líder es resultado de inversión y de enseñanza. Todo discipulador que
asume esta responsabilidad tendrá gran éxito con sus futuros líderes.
Introducción.
El Señor Jesús nos enseñó
a que el levantar discípulos trae consigo la sublime tarea de forjar en
ellos un carácter y un estilo de vida que los proyecte para niveles
mayores de experiencia con Dios y con los hombres. Para eso, Jesús
invirtió en ellos tiempo, dedicación, amor, atención, cuidado y mucha
enseñanza con el fin de verlos creciendo y prosperando en los caminos de
Su Padre. También nosotros debemos asumir esta responsabilidad, pues
estamos involucrados en la misma Obra del Señor. Por lo tanto,
levantémonos para:
1.
Llevar Nuestros Discípulos a Aprender Principios de Fe Diariamente.
“Es, pues, la fe la
certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos
11:1
Enseñemos los principios
fundamentales de la fe, haciendo con que cada uno sea alimentado en su
fe en Dios. Para eso démosles palabras de ánimo y de esperanza que les
enseñe a superar sus metas personales. El buen alimento para la fe será
encontrado en la Palabra de Dios. Todas sus promesas son riquísimas
fuentes de principios que fundamentan cualitativamente la vida de un
futuro líder en Cristo Jesús. Además, la Palabra de Dios no permitirá
que los discípulos sean confundidos con contenidos otros cuyo origen no
proviene de la Biblia.
2.
Hacer de Nuestros Discípulos Buenos Lectores de la Palabra de Dios.
“Entre tanto que voy,
ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.” 1 Timoteo 4:13
En la formación de
líderes comprometidos con el Reino es necesario enseñarles a oír la voz
de Dios. La lectura de la Palabra ejercita los oídos espirituales. Por
intermedio de la Palabra, Dios habla con sus hijos y les revela Su
voluntad. La fe es por ella alimentada, y por medio de la Palabra el
perdido es convencido de pecado y rescatado del infierno. El líder es
reconocido por saber manejar bien la palabra, y esta habilidad no es
conquistada sin lectura: “Procura con diligencia presentarte a Dios
aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la
palabra de verdad.” 2 Timoteo 2:15
3.
Enseñar a Nuestros Discípulos a Establecer Metas de fe.
“Entonces lo llevó fuera y le dijo: — Mira ahora los cielos y
cuenta las estrellas, si es que las puedes contar. Y añadió: — Así será
tu descendencia.” Génesis 15:5
Toda meta de fe se
fundamenta en una promesa de Dios, por eso tal meta puede se alcanzada.
Cuando esto se da, el mundo de la fe será activado y Dios pondrá a Sus
ángeles a nuestro favor a fin de que todo aquello que confesemos y
visualicemos sea conquistado. Nuestros discípulos deben aprender a
confesar el milagro contra toda circunstancia y esto será posible cuando
el discípulo tome la Palabra de Dios y la ponga en práctica, pues el
propio Dios velará por su Palabra para que sea cumplida.
La confesión de nuestras
metas debe ser el resultado de aquello que consigamos visualizar en
nuestro corazón. La confesión es algo que logramos conquistar en el
reino espiritual. Cada meta conquistada produce ánimo para otras
conquistas mayores. En la ejecución y en la elaboración de las metas es
de gran importancia la participación del equipo, pues todas nuestras
metas deben venir a beneficiar a nuestros discípulos.
Estudio
Publicado el 29 de Julio del 2007
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