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Huya del Modelo de Caín
“6Entonces Jehová dijo
a Caín: ¿Por qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante?
7Si hicieras lo bueno, ¿no serías enaltecido?; pero si no lo haces, el
pecado está a la puerta, acechando. Con todo, tú lo dominarás. 8Caín
dijo a su hermano Abel: «Salgamos al campo». Y aconteció que estando
ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató.
9Entonces Jehová preguntó a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano? Y
él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? 10Jehová
le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a
mí desde la tierra. 11Ahora, pues, maldito seas de la tierra, que abrió
su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.”
Génesis 4:6-11
Verdad Central:
Solamente en el Señor
Jesucristo es que la influencia del carácter de Caín en nuestras vidas
puede ser vencida.
Introducción.
Muchas veces algunas
personas nos van a sorprender al hacer cosas equivocadas sin que para
eso hayan tenido motivo alguno. Tales comportamientos en estas personas
o en nosotros mismos tienen que ver con el carácter de Caín, hijo de
Adán. Será importante tomarnos un tiempo para saber cómo se expresa este
comportamiento y cómo podemos vencerlo.
1.
¿Dónde Están Tus Verdaderos Motivos?
¿Por qué te has
enojado y por qué ha decaído tu semblante? Génesis 4:6
Hay algunos sentimientos
que brotan en nuestro corazón que no poseen base legal. Esa era la
condición de Caín con relación a su hermano Abel. Cuando Dios vino para
cuestionarle fue para denunciar a Caín que sus sentimientos no poseían
motivos verdaderos para ser llevados adelante. Cuando un comportamiento
tal se presenta, aunque él no pueda ser detectado por el hombre, lo será
detectado por Dios. En este problema de carácter, el propio Dios vino a
promover la debida confrontación. En Caín tenemos el perfil del homicida
que aborta proyectos, de aquel que escucha el buen consejo y prefiere
hacer su propia ruta, y deja la responsabilidad de ser modelo y
referencia para valorizar sus sentimientos particularizados, y para
todos estos síntomas la pregunta inicial de Dios es para revelar que
este comportamiento no es digno de alguien que desea prestarle un culto
agradable.
2.
No Hay Justificativa para el Pecado.
“El pecado está a la
puerta, acechando. Con todo, tú lo dominarás.” Génesis 4:7
Caín pasó tiempo con
Dios siendo confrontado y esclarecido, pero en seguida decidió hacer su
propia ruta. El consejo de Dios apuntaba para la superación de los
límites de sus sentimientos: ¡Gobiérnelos! Mas la decisión de Caín fue:
seré gobernado por mis sentimientos. El pecado siempre será fruto de una
decisión como esta. Pero, ¿quién encontrará delante de Dios la
justificativa para tal comportamiento? ¿Quién podrá justificarse delante
del cuidado amoroso que el Señor nuestro Dios dispensa, en todo tiempo,
para aconsejarnos y señalarnos el camino del bien? “A los cielos y a la
tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, de que os he puesto
delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues,
la vida, para que vivas tú y tu descendencia.” (Deuteronomio 30:19)
3.
Nuestra Esperanza:
Dios es Preservador
de la Vida.
“15Le respondió
Jehová: — Ciertamente cualquiera que mate a Caín, siete veces será
castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matara
cualquiera que lo encontrase.” Génesis 4:15
Hay momentos que perdemos
algo para preservar la primicia. Dios preservó a Adán por ser primicia
de sus manos, y delante del clamor de Caín, pone sobre él una señal para
que su vida fuera preservada. Caín era la primicia de Adán. Dios es el
preservador de la vida y como tal tiene recursos soberanos para
apuntarnos caminos de superación y de restauración. La sangre de Abel
clamaba desde la Tierra por justicia, imputando sobre Caín condenación
y, por eso, él se hizo errante y vagabundo en la Tierra. Pero, aún así
Dios le proveyó libramiento, salvándole la vida.
Hoy, la sangre de
Jesús clama a los oídos del Padre, siempre que el acusador de nuestras
almas comparece delante de Él queriendo hacer reivindicaciones a nuestro
respecto. Sin embargo, este clamor no es para condenación, mas sí para
libramiento: “…y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo
pecado.” 1 Juan 1:7.
Libramiento cuando
reconocemos nuestros propios limites y confesamos nuestra culpa: “Si
confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados y limpiarnos de toda maldad.” (I Juan 1:9). Y para nuestra
confianza, una señal de parte de Dios también nos fue imputada: “En él
también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de
vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el
Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta
la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su
gloria.”(Efesios 1:13-14)
Conclusión
La velocidad para que
dejemos que la personalidad de Caín nos domine es mucho más rápida de lo
que pensamos. Por lo tanto, necesitamos buscar y perseverar la
personalidad de Abel, que es una figura del Mesías. Cuando el corazón
está endurecido, no se puede escuchar la voz de Dios. Caín estuvo con
Dios cara a cara y oyó Su voz, pero, en seguida, mató a su hermano. El
gobierno de un sentimiento está en una decisión. Y el consejo de Dios
es: “Gobierna tus sentimientos”. Decidamos, pues, por el camino apuntado
por Dios.
Estudio
Publicado el 22 de Julio del 2007
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