INICIO ESTUDIOS PARA M12 ESTUDIOS PARA CÉLULAS ESTUDIOS PARA NIÑOS AVISOS

 

Huya del Modelo de Caín


 

“6Entonces Jehová dijo a Caín:  ¿Por qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante? 7Si hicieras lo bueno, ¿no serías enaltecido?; pero si no lo haces, el pecado está a la puerta, acechando. Con todo, tú lo dominarás. 8Caín dijo a su hermano Abel: «Salgamos al campo». Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató. 9Entonces Jehová preguntó a Caín:  ¿Dónde está Abel, tu hermano? Y él respondió:  No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano? 10Jehová le dijo:  ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 11Ahora, pues, maldito seas de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.”  

Génesis 4:6-11

 

Verdad Central:

Solamente en el Señor Jesucristo es que la influencia del carácter de Caín en nuestras vidas puede ser vencida.

 

Introducción.

 

Muchas veces algunas personas nos van a sorprender al hacer cosas equivocadas sin que para eso hayan tenido motivo alguno. Tales comportamientos en estas personas o en nosotros mismos tienen que ver con el carácter de Caín, hijo de Adán. Será importante tomarnos un tiempo para saber cómo se expresa este comportamiento y cómo podemos vencerlo.

 

1.     ¿Dónde Están Tus Verdaderos Motivos?

¿Por qué te has enojado y por qué ha decaído tu semblante? Génesis 4:6

 

Hay algunos sentimientos que brotan en nuestro corazón que no poseen base legal. Esa era la condición de Caín con relación a su hermano Abel. Cuando Dios vino para cuestionarle fue para denunciar a Caín que sus sentimientos no poseían motivos verdaderos para ser llevados adelante. Cuando un comportamiento tal se presenta, aunque él no pueda ser detectado por el hombre, lo será detectado por Dios. En este problema de carácter, el propio Dios vino a promover la debida confrontación. En Caín tenemos el perfil del homicida que aborta proyectos, de aquel que escucha el buen consejo y prefiere hacer su propia ruta, y deja la responsabilidad de ser modelo y referencia para valorizar sus sentimientos particularizados, y para todos estos síntomas la pregunta inicial de Dios es para revelar que este comportamiento no es digno de alguien que desea prestarle un culto agradable.

  

2.     No Hay Justificativa para el Pecado.

 

“El pecado está a la puerta, acechando. Con todo, tú lo dominarás.” Génesis 4:7

 

Caín pasó tiempo con Dios siendo confrontado y esclarecido, pero en seguida decidió hacer su propia ruta. El consejo de Dios apuntaba para la superación de los límites de sus sentimientos: ¡Gobiérnelos! Mas la decisión de Caín fue: seré gobernado por mis sentimientos. El pecado siempre será fruto de una decisión como esta. Pero, ¿quién encontrará delante de Dios la justificativa para tal comportamiento? ¿Quién podrá justificarse delante del cuidado amoroso que el Señor nuestro Dios dispensa, en todo tiempo, para aconsejarnos y señalarnos el camino del bien? “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, de que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.” (Deuteronomio 30:19)

  

3.     Nuestra Esperanza: Dios es Preservador de la Vida.

“15Le respondió Jehová: — Ciertamente cualquiera que mate a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matara cualquiera que lo encontrase.” Génesis 4:15

 

Hay momentos que perdemos algo para preservar la primicia. Dios preservó a Adán por ser primicia de sus manos, y delante del clamor de Caín, pone sobre él una señal para que su vida fuera preservada. Caín era la primicia de Adán. Dios es el preservador de la vida y como tal tiene recursos soberanos para apuntarnos caminos de superación y de restauración. La sangre de Abel clamaba desde la Tierra por justicia, imputando sobre Caín condenación y, por eso, él se hizo errante y vagabundo en la Tierra. Pero, aún así Dios le proveyó libramiento, salvándole la vida.

 

Hoy, la sangre de Jesús clama a los oídos del Padre, siempre que el acusador de nuestras almas comparece delante de Él queriendo hacer reivindicaciones a nuestro respecto. Sin embargo, este clamor no es para condenación, mas sí para libramiento: “…y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado.” 1 Juan 1:7.

 

Libramiento cuando reconocemos nuestros propios limites y confesamos nuestra culpa: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” (I Juan 1:9). Y para nuestra confianza, una señal de parte de Dios también nos fue imputada: “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.”(Efesios 1:13-14)

 

Conclusión

 

La velocidad para que dejemos que la personalidad de Caín nos domine es mucho más rápida de lo que pensamos. Por lo tanto, necesitamos buscar y perseverar la personalidad de Abel, que es una figura del Mesías. Cuando el corazón está endurecido, no se puede escuchar la voz de Dios. Caín estuvo con Dios cara a cara y oyó Su voz, pero, en seguida, mató a su hermano. El gobierno de un sentimiento está en una decisión. Y el consejo de Dios es: “Gobierna tus sentimientos”. Decidamos, pues, por el camino apuntado por Dios.

 

   Estudio Publicado el 22 de Julio del 2007

 

 

 

IMPRIMIR ESTE ESTUDIO EN WORD

 

 

INICIO ESTUDIOS PARA M12 ESTUDIOS PARA CÉLULAS ESTUDIOS PARA NIÑOS AVISOS