|
Cómo Desarrollar el
Liderazgo de su Discípulo
“Les he dado a conocer tu
nombre y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado
esté en ellos y yo en ellos.”
Juan
17:26
Verdad central:
Todo discípulo que recibe
la Vida de Dios debe cambiar su comportamiento y debe despegar en su
liderazgo.
Introducción.
Estamos plenamente
convencido que los días en que vivimos son días de cambios en los cuales
Dios, de manera soberana, estará despertando un liderazgo con propósito,
cuyos líderes tendrán como objetivo primordial el forjar otros líderes
alrededor de Dios y no de sí mismos. Por eso, todo discipulador que esté
atento a la importancia del desarrollo del liderazgo de sus discípulos
necesitará:
1.
Generar expectativas correctas en el corazón de su discípulo.
“Y esta es la vida
eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a
quien has enviado.” Juan 17:3
Las expectativas del
corazón de todo discípulo deben estar depositadas en Dios. Los
discipuladores somos los motivadores que trabajamos con promesas que no
son propiamente nuestras, mas si de Dios. La expectativa correcta es:
llevar a los discípulos de la expectativa humana para lo sobrenatural.
De esta manera disminuimos sensiblemente la posibilidad que hay de que
conceptos y motivaciones sean confundidos, pues el peso de la
responsabilidad del crecimiento del discípulo es compartido con todos y
con el mismo discípulo que pasa a entender que Dios es su mayor fuente
de superación para todos sus desafíos.
No pertenece al hombre el
control de lo sobrenatural, eso pertenece solamente a Dios, y cuando el
discípulo en formación recibe este entendimiento y se llena de la Vida
que procede de Él, todo para él pasa a ser posible. La vida de Dios en
la vida del discípulo le asegura la motivación correcta dentro del
discipulado, y la relación entre discipulador - discípulo caminará en
seguridad. Porque ya no hay una expectativa depositada en las
posibilidades del hombre, ambos caminarán en las posibilidades
ilimitadas encontradas en el Dios de lo imposible. La cobranza sobre el
discipulador no excederá al que le es de su restricta competencia, y de
manera semejante el discípulo no será exigido más allá de su capacidad.
2.
Conocer la potencialidad de liderazgo que hay en su discípulo.
“A uno dio cinco
talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad…”
Mateo 25:15
Es muy importante que
todo discipulador comprenda que sus liderados tienen habilidades
diferentes. Descubrir la potencialidad de cada uno de ellos se
constituye en uno de los desafíos para la buena formación de ellos
mismos, eso exige trabajo. Detectada la potencialidad, la misma necesita
ser estimulada. Haga de su liderado el mejor discípulo. Respetar la
potencialidad inicial de cada discípulo y trabajar para su
desenvolvimiento es garantir a cada uno la condición de ser plenamente
ampliado en sus posibilidades, es darles la oportunidad, a partir del
empeño estimulado, de conocer lo sobrenatural de Dios. “…Sobre poco has
sido fiel, sobre mucho te pondré. Entra en el gozo de tu señor”. (Mateo
25:21)
3.
Promover la idea de que el liderazgo de su discípulo es viable.
“Los
pensamientos se frustran donde falta el consejo,
pero se afirman con
los muchos consejeros.” Proverbios 15:22
Su discípulo tiene
capacidad para pensar y tener ideas. Considerarlas es de suma
importancia para su crecimiento. La idea viene generalmente en un tiempo
para cumplirse en otro momento. Cabe al discipulador tener este
discernimiento para que la idea sea recogida y administrada para el
tiempo apropiado. Toda idea surgida debe ser registrada y compartida con
el líder, para que en el tiempo oportuno y, siendo viable, sea ella
ejecutada. El discípulo no debe compartir su idea con los extraños, para
que no saquen provecho indebido, ejecutando la idea sin autorización. En
tiempos de adversidad nacen muchas ideas poderosas, que el discipulador
al promoverlas producirá gran provecho para todos.
Conclusión.
Creemos que todos los
pastores y líderes deseamos ver el liderazgo de nuestros discípulos
creciendo hacia delante y hacia arriba. Pero, jamás tenemos que
olvidarnos de que cabe a cada uno de nosotros:
a.
Generar las expectativas correctas en el corazón de nuestros
discípulos.
b.
Conocer la potencialidad de liderazgo que hay en nuestros
discípulos.
c.
Promover la idea de que el liderazgo de nuestros discípulos es
viable.
Así, seremos
instrumentos en las Manos del Señor Jesús para conducirlos eficazmente a
hacer otros discípulos según lo que Pablo le dijo a Timoteo: “Lo que
has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que
sean idóneos para enseñar también a otros.” (2 Timoteo 2:2)
Estudio
Publicado el 15 de Julio del 2007
IMPRIMIR ESTE
ESTUDIO EN WORD
|