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Consolidando el Fruto
para Engendrar Hijos Legítimos – Parte I
“Herencia de Jehová son
los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.”
(Salmos 127:3)
Verdad central:
Necesitamos trabajar
dentro de una realidad donde nuestros hijos se sientan, realmente,
hijos. No podemos continuar cuidando de la Iglesia de Cristo utilizando
chupetes y pañales. Jesus no es un pedófilo para contraer matrimonio con
una Iglesia infantil, inmadura é incapaz. La Iglesia necesita madurar
para apresurar el retorno del Mesías. Es tiempo de madurez.
Introducción.
Hay personas que caminan
con nosotros y que siguen enfermas hace ya mucho tiempo, que se sienten
injusticiadas, que creen que les debemos mucho a ellas. No entienden que
fueron ellas las que se quedaron parqueadas en el medio del camino por
una decisión personal y, hoy, piensan que fuimos nosotros los que hemos
frenado sus conquistas. Muchos andan insatisfechos y no se sienten
estimulados y están siempre encontrando excusas para poner la culpa de
sus errores en los demás.
Las personas siempre están
procurando al culpable. Y siempre es así: si uno les una, dos o tres
veces y no puede hacer la cuarta visita, entonces usted ya no sirve como
líder. Es el tal cuento del día en que usted no le fue a visitar y
justos era el día en que este discípulo más necesitaba de usted... En
este día aparece otro líder y, aparentemente, toma su lugar por parecer
ser mejor líder que usted, sólo porque él estuvo 'presente' en el día en
que usted, por alguna razón, no pudo estar allí. ¡Qué injusticia! Es
como dice el dicho: "Hizo 99, pero no pudo hacer 100, entonces usted no
sirve." Pero, ¿y las otras visitas que usted hizo no fueron importantes?
La culpa, normalmente, recae sobre o líder. A veces el discípulo no
reconoce nada de lo que su líder ya hizo por él.
Esto nos hace pensar en
los tres niveles de relación que encontramos cuando empezamos a
discipular a las personas:
1.
Los exclusivistas –
son aquellos que
piensan que el discipulador pertenece solamente a ellos. Se pudieran
sugarían al discipulador solo para si. Para estos, su discipulador es su
patrimonio particular. Tal nivel de relación es terrible, pues es el que
genera celos en medio del equipo, pues nadie puede acercarse al líder,
pues éste les pertenece tan solamente a ellos. Algo de este sentimiento
experimentaron los dos hermanos discípulos de Jesús, Juan y Jacobo,
cuando le pidieron para estar a su lado en Su Reino, uno a la derecha y
el otro a la izquierda (Marcos 10:37).
2.
Los insaciables –
son aquellas personas
que más andan exigiendo del líder, no importa lo cuánto ya les haya
hechos este líder, pues ellas no se satisfacen nunca.
3.
Los carentes -
son personas
diferentes de las dos anteriores. Estas necesitan una atención especial
porque poseen un deuda que puede ser maternaoutros dois, eles necessitam
de uma atenção especial porque possuem uma deuda que puede ser materna,
paterna, personal, familiar o, aun, de otro nivel.
En el discipulado siempre
encontraremos personas diferentes las unas de las otras. Hay aquellas
personas que no consiguen deixarse discipular, no son disciplinables,
por lo contrario, son personas ‘malignas’ en el trato. El apóstol Pablo
dijo que deberíamos exponer a esas personas para que fueran avergonzadas
a fin de que vinieran a reaccionar y para que hubiera tratamiento en
medio de la Iglesia. Quizás otros que tuviesen la misma tendência a este
problema recibirían sanidad (2 Tesalonicenses 3:13-15).
Lo que podemos concluir es
que de un mismo útero y de una misma família podemos tener grandes
diferencias entre personas que no se parecen aunque hayan recibido una
misma educación, una misma orientación, pero que actúan y reaccionan de
forma diferente; uno es pastor y el otro es ladrón. Situaciones estas
que, muchas veces, no sabemos como explicar el por qué se dan así.
Hay familias que no son
cristianas, pero sus miembros poseen una buena índole, viven unidos y se
dan muy bien, etc. Hay otras familias en que el padre es excelente para
un hijo y pésimo para otro hijo, no porque este padre no sea bueno,
aunque esto pueda darse, mas por el hecho de que este otro hijo tiene
este concepto. Tal padre no consigue ser padre de este hijo como
consigue ser de aquel otro, a pesar de que ambos vivan en la misma casa.
Lo que, sí, necesitamos es
conocer las puertas de acceso para la relación discipulador-discípulo.
Tales puertas dicen respecto a las necesidades. Es el saber llegar
delante del líder independentemente si él es o no accesible, aunque todo
líder debería ser accesible a su discípulo, así como todo padre debe ser
accesible a su hijo.
(Continua na próxima
semana...)
Estudio
Publicado el 13 de Mayo del 2007
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