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CONSOLIDACIÓN:

EL RESPALDO PARA LA COSECHA DE EXCELENCIA  PARTE II


 

“7Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. 9Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. 10El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. 11Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. 12Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. 13Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. 14Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, 15así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.”  (Juan 10 9:7-15)

 

 

Introducción                                                        

 

Estamos profetizando que este año 2007 es el año para la Consolidación del Fruto Fiel. Por lo tanto, 2007 es para nosotros un año de cosecha y de excelencia. Pero para que la cosecha sea de excelencia tenemos que trabajar en la selección de los granos. Aunque sabemos que es importante que tengamos el grano en el suelo, lo fundamental es que este grano sea sano, sin contaminación y excelente, para que pueda, así, dar su fruto a su debido tiempo.

 

En Mateo 28:16-20 leemos: “Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amen”.

 

Es interesante notar en este texto que algunos de los discípulos, cuando vieron a Jesús, dudaron. Los once discípulos fueron los que oyeron la orden de Jesús. Pero, supongamos que solamente unos seis de ellos creyeran y decidieran obedecer… ¿Cómo, pues, se quedaría el proceso de la evangelización?

 

Por lo tanto, para que vivamos el proceso de la Consolidación tenemos que aprender a obedecer. El Señor Jesucristo es el grande y fiel consolidador. En Él tenemos el modelo completo y correcto de consolidación y el Señor quiere que todos nosotros le sigamos el ejemplo en la Consolidación.

 

La misma orden dada a los discípulos en aquel día, nos es dada hoy también: Vayan, ganen y consoliden a las naciones. Es necesario comprometimiento para eso. Y ya empezamos a consolidar a nuestra ciudad, pues hemos trabajado a través de las Células, de los Encuentros, y de los Pastores é Iglesias que se involucraron en estas estrategias del Cielo que la Visión Celular nos trajo.

 

El primer paso para esta Consolidación fue el compartir con decencia y responsabilidad la Visión Celular. Y solamente podremos compartir con responsabilidad, si la Visión fue compartida integralmente a nosotros. No vamos a conseguir consolidar a alguien con excelente resultado, si no fuimos bien consolidados. La consolidación es algo poderoso, pero nosotros no podemos huir de los pasos y de este momento de compartir.

 

La consolidación tiene puerta de entrada y de salida. Según Juan 10, el entrar se refiere a ser consolidados por el Mesías, el Consolidador Mayor. Y la parte que nos cabe es el salir pues, bajo la consolidación del Mesías, adquirimos responsabilidad suficiente para sustentar y mantener a otras personas. El Mesías está tan seguro de Su Consolidación que deja la puerta abierta, para que entremos, salgamos y volvamos a entrar. El Señor sabe que aquellos que salen bajo Su enseñanza llevarán la semilla y volverán con otros que serán también consolidados.      

 

La consolidación tiene un blanco: confortar y animar a aquellos que están alrededor de nosotros. Todo consolidador es un consolador y un animador. El Señor dijo que Él colocará en nosotros un renuevo para que podamos animar a otras vidas. Nosotros vamos a consolidar a las personas dejando una entrada y una salida, con la conciencia de que estamos haciendo lo correcto. ¿Cuándo sabremos que una persona entró, salió y entró nuevamente con frutos? Cuando su carácter fue alcanzado. Las personas solo volverán si su carácter fuere cambiado. Si esto no ocurre, es porque no fueron tocados verdaderamente por Cristo. Sabemos que Cristo está en nuestra vida por el Espíritu Santo que está en nosotros, tornando diferente nuestro carácter y transformándonos.

 

   Estudio Publicado el 29 de Abril del 2007

 

 

 

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