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CONSOLIDACIÓN:
EL RESPALDO PARA LA
COSECHA DE EXCELENCIA PARTE I
“20En seguida predicaba
a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el Hijo de Dios. 21Y
todos los que lo oían estaban atónitos, y decían: ¿No es este el que
asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá,
para llevarlos presos ante los principales sacerdotes? 22Pero Saulo
mucho más se enardecía, y confundía a los judíos que vivían en Damasco,
demostrando que Jesús era el Cristo.23Pasados muchos días, los judíos
resolvieron en consejo matarlo; 24pero sus asechanzas llegaron a
conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche
para matarlo. 25Entonces los discípulos, tomándolo de noche, lo bajaron
por el muro, descolgándolo en una canasta. 26Cuando llegó a Jerusalén,
trataba de juntarse con los discípulos, pero todos le tenían miedo, no
creyendo que fuera discípulo. 27Entonces Bernabé, tomándolo, lo trajo a
los apóstoles y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor,
el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado valerosamente
en el nombre de Jesús. 28Y estaba con ellos en Jerusalén; entraba y
salía, 29y hablaba con valentía en el nombre del Señor, y discutía con
los griegos; pero estos intentaban matarlo. 30Cuando supieron esto los
hermanos, lo llevaron hasta Cesarea y lo enviaron a Tarso.”
Hechos 9:20-30
Introducción
Consolidar significa
sustentar, afirmar, fortalecer; es dispensar atención a los nuevos
cristianos; es hacer con que el fruto que fue ganado, permanezca. En
este proceso Dios nos ha concedido grandes conquistas. Mes tras mes
hemos recibido muchos nuevos convertidos. Las células han desempeñado un
excelente trabajo en la cosecha y en la preservación de los frutos. Los
líderes de células han dado tiempo, amor, cariño para cuidar de vidas.
Muchos que en el inicio hallaban que no conseguirían estar al frente de
una célula, se pusieron delante del Señor, expusieron su alma al
tratamiento del Espíritu y hoy son generadores de vidas.
EL QUE GANA ALMAS ES SABIO
En Proverbios 11:30
encontramos lo siguiente: “el que gana almas es sabio.” Las vidas
humanas son preciosas y, por eso, debemos ganarlas integralmente, no
apenas llevándolas a tomar una decisión al lado de Cristo, mas
ayudándolas a que den sus primeros pasos y puedan caminar con seguridad
y madurez en el Reino de Dios. La consolidación es la buena recepción y
la Palabra de Dios nos da una orden: “recibíos los unos a los otros,
como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios” (Romanos 15:7).
¿Sabe usted, mi hermano (a), cómo hemos sido recibidos? Con fiesta,
mucha fiesta; con amor, atención y alegría. Y, por la alegría del
Espíritu que está en nosotros, tendremos la capacitación de recibir
bien, tratar con cordialidad, amor y respeto a todos aquellos que
lleguen a la casa del Padre.
Dar a otros consuelo, es
también una función de la consolidación. Todos nosotros podemos
consolar, porque conocemos al Espíritu Santo y quien está consolado
puede consolar a otros. Esto fue lo que Bernabé hizo a Saulo, pues
cuando todos no le creían, él fue capaz de dar crédito a Saulo y tomarlo
de la mano, consolidando su fe en Jesucristo. Bernabé fue, en momento
cierto, el amigo que Saulo necesitó para que pudiera afirmar su vida en
los caminos del Señor. Vamos, pues, a cuidar de nuestros nuevos hermanos
para que estos nuestros frutos se manifiesten abundantemente. Para eso,
limpiaremos el terreno, arrancaremos las hierbas dañinas y abonaremos el
suelo, a fin de que la siembra de la Palabra de Dios pueda dar frutos a
ciento por uno. Tenemos en nuestro Padre Celestial un agricultor de
excelencia y nosotros somos sus auxiliares en este campo. Además, el
apóstol Santiago nos amonesta de forma contundente:
“Por tanto, hermanos,
tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera
el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que
reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia
y afirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca.
Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis condenados;
el Juez ya está delante de la puerta.”
Santiago 5:7-9
Desafiamos a cada
hermano(a), a cada líder de célula y a cada discípulo de nuestra Iglesia
a que juntos aprendamos más sobre el proceso de la consolidación, pues
esta es la estrategia para respaldar la cosecha y la excelencia. No
debemos apenas cosechar, necesitamos frutos excelentes. Hemos visto esto
en nuestro medio y por eso agradecemos al Señor por el equipo que nos ha
dado, por ovejas que decidieron multiplicarse y ser los consolidadores
de excelencia.
Que en estos días de
ajustes, crecimiento, edificación y refrigerio, el Señor nos bautice con
Su maravilloso amor para que cada vez más cuidemos de los frutos que Él
mismo hace llegar a nuestras manos. Y que decidamos, como el pastor de
la parábola de Jesús en Lucas 15, salir a buscar la oveja perdida a fin
de consolidarla con amor y valentía, permitiendo que el fruto que Él nos
ha dado no se pierda, ni tan solo uno.
Estudio Publicado el
22 de
Abril del 2007
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