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La Fructificación del
Consolidado
“18Al instante cayeron
de sus ojos como escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado;
19y habiendo tomado alimento, recobró las fuerzas. Y estuvo Saulo por
algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. 20En seguida
predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que este era el Hijo de
Dios. 21Y todos los que lo oían estaban atónitos, y decían: ¿No es
este el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre,
y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?
22Pero Saulo mucho más se enardecía, y confundía a los judíos que vivían
en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.”
Hechos 9:18-22
Introducción
Desde que empezamos a
trabajar con la Visión Celular en el Modelo de los Doce descubrimos que
uno de los temas más difíciles en ella es el tema de la consolidación.
Descubríamos, así, que nuestro problema no estaba en el ganar a las
vidas, pero en el mantener el fruto conquistado. Por eso, urge que cada
uno de nosotros comprendamos debidamente los Principios Espirituales que
están involucrados en la Consolidación de los frutos ganados para el
Señor Jesús. De otra manera, perderemos todo el fruto de nuestro penoso
trabajo.
Nuestro objetivo debe ser
el trabajar el carácter de nuestro discípulo hasta que él tenga la
madurez para caminar solito. ¿Cómo debemos proceder para tal? Luego que
la persona se convierte debemos mantener un contacto intensivo para que
la vida de Jesús lo tome completamente y en breve pueda estar
influenciando a otros con el mismo nivel de vida que recibió.
Esto fue lo que pasó en la
vida de Saulo que, una vez que se convirtió al Señor Jesús, pasó a estar
con los discípulos en Damasco y, luego, empezó a dar su testimonio y su
participación en la expansión del Evangelio. Saulo tuvo a otros tantos
hermanos que le guiaron en este camino. De igual manera necesitamos
influir en otras vidas para que puedan dar sus frutos en el Reino de
Dios.
Esto implica una
responsabilidad muy grande sobre nosotros que vamos a cuidar de las
vidas que Dios nos de. Sin embargo, esto resulta ser sumamente
satisfactorio ver a los discípulos dando fruto, sosteniendo el lenguaje,
ganando y cuidando de otras vidas con la responsabilidad y la dedicación
que han recibido. Es por eso que necesitamos encaminar a los discípulos
al Pré-encuentro, al Encuentro y al Post-encuentro. De este modo,
estaremos llevando a cada uno de ellos a tomar la consciencia de quienes
son y Quien es el que los amó, los lavó y los santificó con el propósito
de que vayan de empiecen a dar frutos para el Señor.
El fruto solo debe ser
contado se permanece, pues hemos visto muchos frutos que no
permanecieron en la iglesia local. Las células son una estrategia de
crecimiento inigualable, pero ellas deben ser mantenidas y fortalecidas.
El fortalecimiento de las células se dará por la Escuela de Líderes,
pues ella provee un alimento equilibrado, el cual los alumnos reciben de
parte de los profesores experimentados que ayudan a los discípulos a
también compartir de la Vida de Dios. Hoy por hoy, como Iglesia en
Células, no podemos arriesgarnos a macular la visión: la Escuela de
Líderes es el corazón de la Visión, así como la Consolidación es el
corazón de la multiplicación. Las células son fortalecidas en las
reuniones semanales y en los encuentros programados por los
discipuladores.
Debemos recordar que, como
líderes, somos los facilitadotes de la Visión y que nuestra función es
la de resolver problemas, y no el criarlos. Por, ejemplo: Caso una
célula solo pueda ser reunida en un día y hora que no sean los
programados para la reunión de las otras células, entonces debemos
facilitar estos encuentros y estimular, así, el crecimiento de los
discípulos de esta célula. Recordamos que un fruto solo no perdura en el
árbol cuando no recibe la savia suficiente. Nosotros somos responsables
para garantizar que la savia llegue al fruto, porque cuando el fruto no
recibe lo suficiente, cae y muere. Cuando el fruto no recibe la savia –
unción – no prospera y no se sostendrá al árbol. Por eso, es sumamente
importante que los amados discípulos conserven la unción – la savia,
para que el fruto permanezca. Y la manera de hacerlo es a través de la
comunión entre los discípulos de la célula.
“Ya nos los llamo
siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he
llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se los he dado
a conocer a ustedes. No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los
escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto
que perdure. Así el Padre dará todo lo que le pidan en mi nombre”
(Juan 15:15,16).
Estudio Publicado el 01 de
Abril del 2007
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