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El Arte de Consolidar Generando Multiplicación


 

 

“Mientras ellos hablaban al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del Templo y los saduceos, resentidos de que enseñaran al pueblo y anunciaran en Jesús la resurrección de entre los muertos. Y les echaron mano y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde. Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los hombres era como cinco mil.”

 Hechos 4:1-4

 

Introducción

 

Un discípulo consolidado genera un discípulo de calidad. Un discípulo de calidad genera la multiplicación de células. La multiplicación genera crecimiento de la Iglesia.

 

Hoy por hoy, más que nunca, entendemos que la Consolidación fortalece extremadamente el proceso de multiplicación. Eso nos lleva a la responsabilidad de invertir en la vida de nuestros discípulos dándoles una mejor atención, reuniéndonos con ellos, visitándoles y acompañándoles a través de informes semanales que nos revelarán la condición del crecimiento y de la madurez de cada uno de ellos. De este modo llegarán a producir frutos, trayendo a otros para el Reino.

 

Pero, todo aquel que desea tener éxito en la consolidación deberá prepararse de forma adecuada. Es necesario estar plenamente convencido que al hacer su parte, Dios hará la suya y no le dejará avergonzado: Él hará cosas que no imaginamos, pues “Él puede hacer muchísimo más que todo lo que podamos imaginar o pedir, por el poder que obra eficazmente en nosotros” (Efesios 3:20 BHH).

 

Para que tengamos éxito en este proceso, necesitamos desarrollar una vida espiritual plena que nos deje en sintonía con Dios, sensibles a la voz del Espíritu Santo. Todos métodos de consolidación serán eficaces cuando, en la vida de los consolidadores, puedan ser encontrados los siguientes requisitos:

 

1. Santidad

 

La santidad es algo que no se debe quedarse tan solo como un deseo, mas es algo que debe ser buscado ardientemente por un líder consolidador. Solamente así la presencia de Dios se manifiesta en nuestras vidas.

 

“Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho, porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia (…y envíe lluvia de justicia).” (Oseas 10:12)

 

 La tierra no trabajada se refiera a la tierra que, por falta de uso, entre una cosecha y otra, se endurece. Por eso debe ser arada y tratada otra vez para que pueda recibir la nueva semilla. Una vida santa requerirá actitudes sabias constantemente; es un estilo de vida. Y se ensuciamos nuestras vestiduras blancas, necesitaremos lavarlas en la sangre del Cordero, conservando la santificación.

 

Es el Espíritu Santo de Dios quien realiza en nosotros la santificación; quien purifica del pecado nuestra alma y nuestro espíritu; quien renueva en nosotros la imagen de Cristo y quien nos capacita, por la comunicación de la gracia, a la obediencia a Dios según Su Palabra. “Y se han revestido de la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador” (Colosenses 3:10).

 

Necesitamos ser santos en todo nuestro proceder: en el pensar, en el uso del cuerpo, en el actuar, en el hablar, etc. Si no vivimos la santidad jamás veremos a Dios. “Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). Santificación significa consagrarse a Dios, separarse de las cosas del mundo y apartarse del pecado a fin de que tengamos amplia comunión con Dios y podamos servirle con alegría y sencillez de corazón.

 

2. Vida de Oración.

        

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

 (Hechos 2:41, 42)

 

Los líderes consolidadores deben ser hombres y mujeres de oración; siendo así, es obvio, ellos conducirán a los nuevos discípulos a practicar la oración frecuente. Debemos entender que la oración mueve la Mano de Dios, desata Su poder y nos da la unción y la autoridad necesarias para que veamos los resultados de lo que Le pedamos.

 

El capítulo 9 de las profecías de Daniel nos da un ejemplo de lo que es la oración en la vida del hombre  que clama é intercede al Señor por Su misericordia para con Su pueblo, firmado en los méritos de la Alianza de Dios con este pueblo. “Señor, Dios grande y terrible, que cumple tua pacto de fidelidad con los que te aman y obedecen tus mandamientos. Préstanos oído, Dios nuestro; abre los ojos y mira nuestra desolación y la ciudad sobre la cual se invoca tu nombre. Al hacerte estas peticiones, no apelamos a nuestra rectitud sino a tu gran misericordia” (Daniel 9: 4, 18). La nación estaba sufriendo su  propio pecado, mas aún así Daniel se levanta delante de Dios para reivindicarle ayuda y socorro.

 

Seremos muy exitosos en el proceso de la Consolidación se desarrollamos a través de la santificación y de la oración una vida espiritual plena, que nos deje en sintonía con Dios y sensibles a la voz del Espíritu Santo de Dios.

 

 

 

Estudio Publicado el 25 de Marzo del 2007

 

 

 

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