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Consolidación, el Corazón
de la Multiplicación II
“Muchos pueblos en el
valle de la Decisión; porque cercano está el día de Jehová
en el valle de la
Decisión.” Joel 3:14
Introducción
Hemos declarado que uno de
los temas más difíciles en la Visión Celular es el tema de la
consolidación. Nuestro problema no está en el ganar a las vidas, pero en
mantener el fruto conquistado. Es por eso que nos urge comprender
debidamente los Principios Espirituales de la Consolidación para que el
fruto de nuestro trabajo no sea desperdiciado.
1. Valorización del
Individuo – Fue el primer principio presentado en nuestro estudio
anterior. Hoy vamos avanzar un poco más en el conocimiento de estos
principios que nuestra cosecha sea exitosa.
2. La Conducción
para la Gloria -
“Jesús le dijo: —Yo soy el
camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por
mí.”. Juan 14:6
Este principio espiritual
es tan sagrado cuanto el anterior; diría que este es el cierre total de
la puerta trasera del templo. Estamos recibiendo muchas vidas, pero a lo
largo vemos que muchos líderes y muchas células están perdiendo lo que
conquistaron. Entonces, ¿qué debemos hacer? Debemos procurar los medios
que ayuden a nuestro pueblo a no perder la ruta del Cielo. Necesitamos
saber cuál es la misión de la Iglesia. A lo largo de toda la Historia de
la Iglesia hemos tenido muchas interpretaciones teológicas de su misión,
tanto en el pasado, como para su presente y su futuro. Pero, lo que nos
deja atónitos es que la Iglesia ganó fama y tradición, se hizo respetada
dentro del aspecto religioso y se quedó vacía en la praxis de su
discurso.
Sin embargo, la visión de
la Iglesia Celular, independientemente de estar o no en el Modelo de los
Doce, es una visión de impacto que la lleva a salir de la tradición
crónica clerical é inoperante. ¿Por qué? Porque permite que cada
cristiano sea tratado individualmente; en ella el confronto es directo y
somos directamente acompañados. Todo esto trae responsabilidad y la
operación inmediata del discurso.
La Iglesia Celular es una
iglesia de propuesta inteligente, que trabaja todo el tiempo invirtiendo
en el individuo, para que este pueda tener más de Dios. Al mismo tiempo,
es una visión que demanda en todo momento que hagamos lo que el Señor
siempre nos pidió: discípulos de todas las naciones de la Tierra. Esta,
pues, es la misión primaria de la Iglesia.
Una de las cosas buenas de
la Iglesia Celular es el estímulo constante a la reflexión. Esto nos
lleva a llenar la cláusula de 1 Timoteo 2:4: “el cual quiere que todos
los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”, y tengan
también una vida tranquila y sosegada. Esto es posible gracias a la
existencia de las células que, continuamente, desarrollan el llamado a
que todos pongan sus ojos y su atención en la Sagradas Escrituras. La
Iglesia Celular trabaja, también, para responsabilizar cada discípulo,
bajo acompañamiento promoviendo su crecimiento en todas las áreas con el
fin de que responda satisfactoriamente a las demandas de Su Señor
Jesucristo.
El camino de la tierra,
todos ya lo saben; lo que hace falta es un líder que conozca el camino
del cielo y que conduzca el pueblo por este camino. Infelizmente existen
muchos líderes que tienen la dificultad de comprender con profundidad
las cosas espirituales, debido a las enseñanzas que recibieron o la
ausencia de estas. Pero, muchos hombres de Dios alimentan una comunión
profunda con el Padre y están dispuestos a sumar esfuerzos para llevar
el pueblo para más cerca de Dios, por Jesús, el Señor de la Iglesia.
Para que un líder lleve el
pueblo para la gloria del Padre, él necesita conocer el Camino. Jesús
sólo lleva la Iglesia al Cielo, porque del Cielo Él vino. Si nosotros no
estamos firmes en este conocimiento, no llegaremos y tampoco llevaremos
nuestro pueblo a lugar alguno. Recuerde que una de las obras de Jesús en
la Tierra fue la de llevarnos al Padre. Nuestra función es establecer
una seguridad en nuestro pueblo; que ellos se sientan confortados y
maduros, que se sientan seguros de seguir al líder, pues este demuestra
y refleja Cristo en su propia vida. Este pueblo, con seguridad,
extravasará la Vida del Señor, en santidad inconfundible, y arrancará,
por el testimonio, vidas de las tinieblas para plantarlas en la luz
(Colosenses 1:13-18).
Si el líder conoce el
camino hacia el trono, con facilidades llevará el pueblo al Camino de la
presencia del Padre. Pero, si el líder es vacío, va a frustrar al
pueblo. Nuestras experiencias deben ser honestas, verdaderas, y no
inventadas. Debemos hablar al pueblo exactamente lo que estamos
viviendo. Nuestro pueblo solo llegará a la presencia de Dios, en
plenitud, si el líder conoce en plenitud a Dios. Es fácil ser un
conservador religioso, lo difícil es conservar la vida de adorador.
Queridos líderes,
conozcamos más de este principio de la consolidación y enseñemos a
nuestros discípulos el Camino hacia el Padre.
Estudio
Publicado el 11 de Marzo del 2007
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