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USTED ES LA SEDE DE LA PROFECÍA


 

“Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.”

1 Corintios 12:28

 

 

 

Introducción

 

Jesús es la plenitud de los ministerios, entre los cuales, el ministerio profético. Y Jesús no es un mito. Él vive dentro de nosotros por medio de la persona del Espíritu Santo, a fin de agilizar este ministerio profético en nuestras vidas, pues fuimos llamados por Dios para ser una generación profética y una familia que posea las mismas características de los profetas del Antiguo y Nuevo Testamento, según la propuesta de Amós 3:7:

 

“Porque no hará nada Jehová, el Señor,

sin revelar su secreto a sus siervos los profetas.”

 

Somos conocidos como la generación profética que hablará al estilo y en la unción de Elías y de Juan, el Bautista. Estamos plantados en medio de nuestra generación para ser usados por Dios para traer los cambios que Él espera en nuestro ambiente, ciudad y nación. Por esta razón, necesitamos conocer las características de este ministerio.

 

1. ¿Cómo actúa un profeta?

 

Un profeta es aquel que se deja mover por el Espíritu de Dios y tiene todos sus sentidos primarios (visión, audición, olfato, tacto y paladar) sensibles al reino espiritual. Con una visión depurada, él sabe cuando un ambiente es consagrado a Dios o no, pues consigue ver lo que las personas comunes y corrientes no pueden ver; y tiene una audición sensible, pues oye lo que Dios habla; y tiene “olfato espiritual” bien refinado. Dios le da todos estos atributos al profeta para que él sea un instrumento Suyo, la boca de Dios trayendo instrucción, enseñanza, corrección y disciplina, con el único propósito de que haya una transformación en la tierra. Un profeta no libera su propia palabra, mas una palabra viva, que es semilla, y que a su debido tiempo dará su fruto, porque todo lo que un profeta habla se transforma en un decreto que trae al reino físico lo que ya es verdadero en el reino espiritual.

 

Es nuestro Señor y Dios quien nos llama “generación profética”, la generación que declara en la autoridad del Nombre de Jesús, la liberación de las vidas, el fin de la inmoralidad sexual, la sanidad de los enfermos, la prosperidad en las situaciones financieras caóticas, etc.

 

2. Profeta no tiene edad. 

 

El profeta puede ser un niño o un adulto. Hay personas que llegan al Reino y se sienten totalmente incapaces de entregar una palabra por temor a lidiar con la habilidad profética. Y otras personas que ya están en la Iglesia hace mucho tiempo y no pasan de meros religiosos, pues no consiguen desarrollar o acreditar la acción profética en su propia vida. Mientras que hay nuevos convertidos que, leyendo y viendo la Palabra de Dios, que es espíritu y vida, escudo y broquel, dulce como la miel y espada cortante de dos filos, se levantan y hacen buen uso de esta Palabra. Lo que hace un profeta es la actitud que toma el creyente frente a la Palabra de Dios, y, para eso, no hay acepción de edad o de madurez espiritual.

 

3. ¿Dónde se cumplen las profecías?

 

La palabra profética necesita ser cumplida primeramente en nosotros mismos. Para que la palabra profética venga a ocurrir es necesario que alguien la crea, que tome posesión de ella y que vele por la misma. Todo lo que usted ha conquistado hasta hoy, nada es delante de lo que Dios va ha empezar a hacer en su vida a partir de ahora si tan solamente usted Le cree y toma posesión de lo que le dice. Quien así proceda, verá el fruto de esta palabra profética cumplida en su historia y familia.

Dios ha a comenzar a restaurar sus sueños y esta es una misión profética.

Cuando usted llegue a su ambiente de trabajo, declare varias veces: “¡El Reino de Dios llegó a este lugar!”. Así, aquel lugar se hará la sede del avivamiento; las personas allí, por intermedio da su vida, comenzarán a conocer que hay un Dios, el Señor, el Todopoderoso que no cambia Su promesa, que amó al mundo y, así como Él nos alcanzó, va a alcanzar a todos aquellos que aún no conocen Su Santo Nombre.

 

 Estudio Publicado el 25 de Febrero del 2007

 

 

 

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