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Los 144: La Llave para
la Multiplicación – Parte II
"Después llamó a los
doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, y les dio autoridad sobre los
espíritus impuros.
Marcos 6:7
“Después de estas
cosas, el Señor designó también a otros setenta, a quienes envió de dos
en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir.”
Lucas 10:1
Génesis 1 y 3
Introducción
En la semana pasada hemos
visto algunas actitudes que nos llevarán a consolidar a los Doce de
segunda generación (los 144). Hemos visto primeramente que debemos
trabajar por resultados verdaderos, trabajando siempre por una
consolidación eficaz. Vimos también la necesidad de protegernos de
invenciones extrañas, es decir, debemos evitar todo y cualquier
enseñanza que venga a perjudicar el mover promovido por Dios en nuestra
vida y en la vida del Modelo de los Doce. Pero, finalmente, vimos que el
pleno éxito en el camino rumbo al alcance de una multitud, viene cuando
comprendemos que la multitud viene con la conquista de generaciones.
Hoy veremos que otros
pasos deben ser dados a fin de que sea conquistada la llave de la
multiplicación, o sea, os 144.
1. Debemos sembrar las
semillas que Dios puso dentro de nosotros.
Dentro de esta
perspectiva, concluimos que somos los frutos y dentro de nosotros hay
muchas semillas. Las semillas no pueden ser guardadas, pues pueden
llegar a pudrirse. El lugar de la semilla es en el suelo para que pueda
germinar. La semilla existente dentro de nosotros debe ser sembrada en
un terreno fértil. No podemos dejar de sembrar las semillas ni tampoco
debemos plantarlas en cualquier terreno. Una tierra muy alagada puede
hacer pudrir a la semilla, así como una semilla sembrada en un terreno
muy árido puedo llegar a no germinar. Necesitamos comenzar a plantar la
semilla en nuevas personas, en nuevos territorios. La semilla que está
dentro de nosotros tiene nombre y se llama “multitud”, “herencia”,
“descendencia”. La Biblia nos dice que nuestra descendencia no tendrá
fin (Génesis 13:16, Génesis 15:5, 16:10, 32:12; Gálatas 3).
2. La Visión es un
llamado celular y nuestra descendencia es establecida por las
generaciones.
Las células se
responsabilizan por el crecimiento y los Doce por la multiplicación. Las
células se limitan en el crecimiento, pero los 12 no se limitan en la
multiplicación, ellos nunca dejan de multiplicar. Por eso, podemos decir
que el modelo de los Doce es la estrategia de Dios para la
administración de la multiplicación. O Equipo de Doce no se reúne para
evangelismo, por lo tanto, no lleve nunca visitantes a su reunión de
Doce. La reunión de Doce es lugar para tratamiento del carácter, es la
máquina motriz para hacer funcionar la Visión. Es donde se puede vigilar
con atención la condición de cada uno de nuestros Doce, pues ellos son
piezas importantísimas en el engranaje de la Visión, siendo el modelo de
la misma. Por eso debemos estar todo el tiempo cuidando, animando,
tratando a cada uno de nuestros doce en todas sus áreas. Muchos hay que
ya poseen sus Doce bien consolidados y éstos ya son responsables por la
administración del gobierno.
Conclusión
El secreto de la conquista
de las demás generaciones es completar a los 144 (los Doce de segunda
generación) y, por eso, el mayor ataque de Satanás es sobre ellos. Los
Doce son modelo y los 144 son el desafío para grandes conquistas. Los
Doce guardan territorios y los 144 conquistan nuevos territorios. Si no
completamos nuestra segunda generación de Doce, la cuarta generación no
vendrá. Si la segunda generación es consolidada, entonces la cuarta
generación nacerá. Debemos despertar para el hecho de que tenemos que
completar nuestras generaciones. Nuestra segunda generación (los 144) es
la multitud y la multitud y la cuarta generación es nuestra
descendencia. Entonces, nuestra descendencia vendrá cuando los 144 sean
consolidados.
Estudio Publicado el 07
de Enero del 2007
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