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Renuncia y Obediencia:
Requisitos para un líder de éxito – Parte I
"5Al entrar Jesús en
Capernaúm, se le acercó un centurión, que le rogaba 6diciendo: — Señor,
mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.
7Jesús le dijo: — Yo iré y lo sanaré. 8Respondió el centurión y dijo: —
Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra
y mi criado sanará, 9pues también yo soy hombre bajo autoridad y tengo
soldados bajo mis órdenes, y digo a este: “Ve”, y va; y al otro: “Ven”,
y viene; y a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace. 10Al oírlo Jesús, se
maravilló y dijo a los que lo seguían: — De cierto os digo que ni aun en
Israel he hallado tanta fe.”
Mateo 8:5-10
“5Haya, pues, en
vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús: 6Él, siendo en
forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,
7sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo
semejante a los hombres. 8Mas aún, hallándose en la condición de hombre,
se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de
cruz. 9 Por eso Dios también lo exaltó sobre todas las cosas y le dio un
nombre que es sobre todo nombre, 10para que en el nombre de Jesús se
doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo
de la tierra; 11y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para
gloria de Dios Padre.”
Filipenses 2:5-11
Introducción
Quien quiera ser líder de
una multitud va a tener que renunciar a una “multitud” de cosas. Todo en
la vida tiene un precio, sea usted un creyente o no. Nuestra salvación,
que nos es dada por la gracia de Dios, costó el más alto precio del
Universo: la sangre de Jesucristo, derramada en la cruz del Calvario.
Entonces, si usted quiere ser un líder de la Visión Celular en el Modelo
de los Doce, y si usted quiere tener éxito con Dios, tiene que seguir
estos tres pasos: renunciar, seguir renunciando y vivir renunciando.
Renunciar, entonces, es
decir sí para Dios siempre. Todas las veces que usted dice “sí” para
Dios, renuncia a alguna cosa. No hay nadie que haya dicho este “sí”, sin
que tenga algo que ajustar o que dejar para tras.
La renuncia y la
obediencia caminan juntas. En el Reino de Dios no hay nadie que renuncie
sin que tenga el carácter de obediencia. Para que renunciemos
necesitamos conocer la ruta de la obediencia. La mayoría de nosotros
tiene dos herencias de desobediencia:
1. La Adámica
Desde el Edén el hombre
decidió desobedecer; y la primera persona a quien él decidió desobedecer
fue a Dios, que representa la mayor figura de autoridad. Cuando hablamos
de desobediencia, hablamos de quiebra de principios de autoridad. Un
ejemplo de esa quiebra es la falta de respeto de los hijos a los padres.
2. La de la
Ausencia de Formación (Falta de Educación)
Nuestra sociedad esté
enferma porque no fue educada en casa. Muchos padres no tuvieron – o no
tienen – voz de autoridad sobre los hijos, que cause impacto sobre la
vida de ellos. A veces nosotros mismos sojuzgamos o subestimamos la voz
de autoridad de nuestros padres. Por eso, el mundo se encuentra en el
nivel de desobediencia en que se encuentra. Existe una niñera
electrónica llamada “televisión”, cargada de ingerencias malignas en su
programación, y que está formando a nuestros hijos é influenciándolos,
para transformarlos en personas con la mente totalmente dirigida a las
cosas mundanas y alejarlos totalmente de Dios. Por eso, dentro de
nuestras casas, lucharemos para tener a hombres y mujeres re-educados,
con la naturaleza de Adán quebrantada y recibiendo la naturaleza de
Cristo.
Conclusión
Para que seamos
obedientes, necesitamos renunciar a la herencia adámica que durante
tanto tiempo influenció generaciones rumbo a la desesperación y al
pecado. También necesitamos reconocer que Dios nos liberó del yugo del
pecado y que, “ahora, ninguna condenación hay para los que están en
Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al
Espíritu” (Romanos 8:1).
Vamos a quebrar el yugo
adámico y el de la mala educación, que llevaron generaciones al caos y
vamos a reasumir la postura de restauradores de los valores de Dios en
la vida del hombre.
Estudio Publicado el 26
de Noviembre del 2006
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