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Conquistadores de
Autoridad – Parte II
"Desde los días de Juan
el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los
violentos lo arrebatan.”
Mateo 11:12
Introducción
En la semana pasada hemos
visto que la conquista de autoridad es establecida por medio de
parámetros muy claros. Es necesario saber que esta autoridad está a
nuestra disposición. Hemos visto también la necesidad de la conquista de
territorios y de que debemos salir a la guerra y vencerla. Hoy vamos a
ver algunos otros elementos indispensables para nuestra conquista.
Es necesario salir a la
guerra y vencerla.
a. Con violencia.
En el día en que el Reino
de Dios llega a nosotros, somos tomados por él; Jesús entra con
violencia en el Reino del espíritu, nos arranca del imperio de las
tinieblas y nos transporta para el Su Reino. Veamos lo que Pablo dice a
los colosenses:
10Así podréis andar
como es digno del Señor, agradándolo en todo, llevando fruto en toda
buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios. 11Fortalecidos con
todo poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendréis fortaleza y
paciencia, 12y, con gozo, daréis gracias al Padre que nos hizo aptos
para participar de la herencia de los santos en luz. 13Él nos ha librado
del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su amado
Hijo, 14en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de
pecados.”
(Colosenses
1:10-14).
La idea aquí es de una
fuerza sobrenatural de parte de Dios que nos toma con poder y con
majestad, que nos arranca los pies de las tinieblas y nos planta en el
Reino de Su amado Hijo y nos da la redención. Todos nosotros, pues,
hemos recibido esta nueva identidad para que podamos vivir de
conformidad al Reino de Dios.
b. Estableciendo el
Reino de Dios.
La guerra a que somos
llamados a vencer, es la guerra de la implantación del Reino de Dios. Y
este Reino llega para liberar a los cautivos del diablo. En Hechos 10:38
encontramos una afirmación preciosa acerca de nuestro Señor Jesús: “Cómo
Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo
este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el
diablo, porque Dios estaba con él.” La unción en la vida de Jesús traía
el Reino de Dios en la vida de todos los que acudían a Él buscando
libertad, sanidad y paz. En nuestra generación el Reino de Dios es
manifestado para liberarla de toda opresión que todo el yugo del diablo
impone.
Cuando el Reino de Dios es
establecido promueve liberación y sanidad de las heridas del alma, lo
que hace con que Jesús sea el mejor y más grande psicoterapeuta dentro
de la Iglesia. Es Él quien sabe dónde y cómo está el problema que
enfrentamos. Nosotros podemos esconder nuestro problema personal de
nuestros líderes, de nuestros pastores o de cualquiera. Pero, Dios
conoce todo y Él nos promete sanidad. Y todo esto por la gracia de Dios
que no es barata, pues el precio ya fue pagado en la cruz del Calvario.
¿Es usted libre? Si alguna
palabra viene antes de un “sí”, es porque todavía no es libre. Pero el
Reino de Dios es un reino de posesión. Tome posesión de su libertad y de
la victoria que el Señor tiene para su vida.
“Pero gracias sean
dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor
Jesucristo.”
1 Corintios 15:57
14Pero gracias a Dios, que
nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y que por medio de
nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento, 15porque
para Dios somos grato olor de Cristo entre los que se salvan y entre los
que se pierden: 16para estos, ciertamente, olor de muerte para muerte, y
para aquellos, olor de vida para vida.”
2 Corintios 2:14-16a
Usted es un campeón, un
vencedor, un conquistador de nuevos territorios. Usted es libre y
sanado. Y, además, el Reino de Dios no está lejos ni cerca de usted. Él
está dentro de usted por un cumplimiento profético.
Conclusión
Dios nos está abriendo la
visión para que veamos que el Reino de Dios llegó y que ya no estamos
más bajo el yugo de la opresión o la enfermedad. Somos libres y sanados.
Entendamos, pues, algo: Dios no cuenta con otras personas a no ser
nosotros mismos para que Su Reino no tenga final. Nosotros somos
conquistadores de nuevos territorios. Y, con esfuerzo y diligencia,
conquistaremos.
Estudio publicado el 22
de Octubre del 2006
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