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Viviendo un Nuevo Comienzo, Descubriendo mi Discipulado


 

"29Al siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: «¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!”     Juan 1:29

 

“13Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán, donde estaba Juan, para ser bautizado por él. 14Pero Juan se le oponía, diciendo: — Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú acudes a mí? 15Jesús le respondió: — Permítelo ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces se lo permitió. 16Y Jesús, después que fue bautizado, subió enseguida del agua, y en ese momento los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y se posaba sobre él. 17Y se oyó una voz de los cielos que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia».”          Mateo 3:13-17

 

“14Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron: — ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? 15Jesús les dijo: — ¿Acaso pueden los que están de boda tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. 16Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo, porque tal remiendo tira del vestido y se hace peor la rotura. 17Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, el vino se derrama y los odres se pierden; pero echa el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.”          Mateo 9:14-17

 

Verdad Central: Nuestra función en el discipulado es encaminar a los discípulos a la presencia del Mesías.

 

Introducción

 

Para que fuese confirmado el ministerio mesiánico de Jesús, era necesario que hubiera tres testigos: el Padre, el Espíritu Santo y un hombre que era Juan. Un día Juan estaba a las orillas del río Jordán y Jesús pasaba por allí. Entonces, Juan dijo: «¡Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” Juan revela la identidad mesiánica de Jesús, pues había escuchado la palabra cuando los cielos se abrieron y se oyó la voz de Dios diciendo: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia». En aquella misma hora, el Espíritu Santo, en forma corpórea de una paloma, posó sobre Jesús. Aquí tenemos la testificación del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y una declaración de un hombre que fue testigo de este hecho.

 

En aquel día, fue revelada la identidad mesiánica de Jesús, pero nadie lo siguió, por el choque causado por tal revelación.

 

1.     ¿De quiénes son los discípulos que estoy engendrando?

“Entonces se le acercaron los discípulos de Juan y …”  Mateo 9:14a.

 

Juan seguía a las orillas del río Jordán, esperando personas para bautizarlas. Si Jesús todavía no había muerto y resucitado, ¿por qué estaba Juan bautizando y haciendo discípulos? En el día en que Juan reveló el carácter mesiánico de Jesús, sólo le restaba hacer una cosa: “se cumplió hoy mi ministerio y yo pasaré a ser discípulo de Jesús”. Así, todos sus discípulos vendrían hasta Jesús. Pero, Juan nunca fue discípulo de Jesús. Nadie más que Juan sabía tan bien que Jesús era el Mesías. Él recibiera la revelación. Su misión específica era proclamar este testimonio. Pero, ese hombre continuó haciendo discípulo para sí y no para Jesús.

 

Así podemos nosotros estar haciendo discípulos para nosotros y no para Jesús. Todo hombre de Dios que sale del propósito, que se levanta contra el liderazgo, pierde el cuello. Judas y Juan perdieron el cuello.

 

2.     Consecuencias de un discipulado de competencia.

 

   “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?”   Mateo 9:14b. 

 

Algunas personas cuando alcanzan cierto nivel de revelación, deciden hacer su propia ruta, su propio camino. Juan no fue a la cárcel por casualidad; fue por un plan de Dios para que no se estableciera un ministerio de competencia. Él recibiera la revelación. Su misión específica era proclamar este testimonio. Pero, ese hombre continuó haciendo discípulo para sí y no para Jesús.

 

Juan poseía dos clases de discípulos. Tenía aquellos que él había preparado y que entendieron que estaban siendo preparados para el Mesías, y otros que dijeron que nunca dejarían de ser sus discípulos. Estos últimos son aquellos que les gustan el desierto, el  sufrimiento, las burlas y el ministerio público.

 

Juan fuera encarcelado y sus discípulos continuaron bautizando, continuaron haciendo todo lo que Juan hacía, competiendo con Jesús. Estos no sólo competían como confrontaban la autoridad de Jesús, diciendo que ayunaban más que los discípulos de Él. Sabemos que cuando no somos genuinos discípulos de Jesús agredimos Su autoridad. Cuando quebramos principios de autoridad nos levantamos contra Jesús y entramos en maldición.

 

Conclusión

 

La Biblia dice que Juan tenía dos discípulos que, cuando vieron a Jesús que pasaba, dejaron a Juan y fueron en pos de Jesús. Jesús ya conocía la fama de los discípulos de Juan y les preguntó qué querían. Ellos querían saber dónde moraba Jesús, dónde era Su casa y Él los llevó hasta Su casa. Esto significa que cuando estamos formando discípulos nos los formamos para nosotros. Formamos el discípulo para presentárselo al Mesías, para que beban directamente de Él y se puedan llenar de Su doctrina.

 

Estudio Publicado el 27 de Agosto del 2006


 

 

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