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Un Gobierno de Conquistas
– Parte III
TEXTO: Génesis 29 y 30
Introducción
La semana pasada
estudiamos sobre el gobierno de Ismael y hemos visto que éste era un
gobierno de competición que no medía esfuerzos para conquistar
territorios a las costas de su hermano. En el estudio de hoy veremos lo
opuesto a los dos modelos de gobierno que estudiamos anteriormente.
Pasaremos a ver una verdadera referencia de gobierno – el Gobierno de
Israel.
Este se constituye,
para nosotros, como un modelo de éxito en la conquista de un gobierno
eficiente y eficaz. Por eso, consideraremos algunas características.
3. El Gobierno de
Israel
Este es un gobierno
de conquista, mas ésta sólo se da cuando las maldiciones de Jacob y de
Ismael son quebradas y anuladas de la vida de líder. Eso fue que
aconteció con Jacob y su hermano Esaú: Por aproximadamente 20 años, Esaú
esperó a su hermano, alimentando contra él odio en su corazón durante
todo ese tiempo, adiestrándose como el mejor flechero de la historia
para llegar a matarle, a su propio hermano. El deseo de Jacob era volver
a la casa de su padre, pero, para eso, tenía que pasar por el territorio
de su hermano. Pero, cuando Jacob llegó al vado de Jaboc, tuvo un
encuentro con Dios (Génesis 32:22-30).
Ese encuentro fue
tan poderoso que hasta el mismo Esaú, cuando lo encontró, tuvo su
sentimiento de odio anulado y fue transformado por Dios. Esaú, en vez de
flechar a su hermano, se echó sobre el cuello de Jacob, lo abrazó y lo
besó; y los dos hermanos lloraron y se reconciliaron (Génesis 33:4 –
“Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándose sobre su cuello, lo abrazó
y besó; los dos lloraron”). El ejército de Esaú, de cuatrocientos
hombres, fue adiestrado durante 20 años para destruir a Jacob, pero
éste, a la verdad, ya no vino como Jacob, pero sí como Israel, con una
nueva identidad, era una nueva persona. Entonces Esaú, después de
haberse reconciliado con Israel y recibido su regalo, se fue por su
camino a Seir (Génesis 33:8-16).
3.1) Israel: Gobierno
de Unción y de Visión
Después de recibir
la unción y la visión de Israel, nosotros nos tornamos más cautelosos en
relación al enemigo, así como Jacob volvió a ser amigo de Esaú, pero
dejó de andar con él, para no despertar la ira nuevamente (Génesis
33:16, 15). Cuando Jacob se separó de su hermano, llamó a sus hijos y
quebró la maldición de enemistad, para que no entrara a la tierra y
poseerla con amarguras en el alma y con cosas pendientes en la relación
con su hermano. Esto puede ser visto a través de su actitud en Génesis
33:18-20 – 18Después Jacob, cuando regresaba de Padan-aram, llegó sano y
salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, y acampó
delante de la ciudad. 19Compró a los hijos de Hamor, padre de Siquem,
por cien monedas, la parte del campo donde había plantado su tienda,
20erigió allí un altar y lo llamó «El-Elohe-Israel».”). Jacob sólo tuvo
ese entendimiento cuando dejó de ser Jacob y pasó a ser Israel. Después
que Jacob, Ismael y Esaú quebraron las maldiciones de enemistad, cada
uno tuvo una tierra para cuidar y hacer con que ella produjera. Entonces
se instaló el gobierno de conquista. Dios los bendijo de tal forma que
en Génesis 46:3-7 vemos el comienzo de las bendiciones y de las
conquistas que Dios prometió a Abraham, Isaac y a Israel.
Conclusión
Es posible tomar un
grupo sin identidad, con la herencia de Jacob, o con la herencia de
Ismael y con las amarguras de Esaú y transformarlos en herederos de una
sola herencia y conquistadores de un sólo territorio. Hay que llevarlo a
un Encuentro con el Dios de Israel y pasarlo por los procesos de sanidad
que Dios requiere para, así, hacer que el rebaño se multiplique. Cuando
Dios cambia el carácter del líder todos los liderados son bendecidos
bajo esa nueva herencia y esa nueva unción de sanidad, de reconciliación
y libertad.
Estudio Publicado el 30
de Julio del 2006
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