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Un Gobierno de Conquistas
– Parte 1
TEXTO: Génesis 29 y 30
Introducción.
En estos próximos días
hablaremos de la realidad del modelo o gobierno de los Doce. Este
poderoso instrumento de Dios nos lleva a formar líderes de multitudes.
Pero, cada uno de estos líderes (doce) que está siendo levantado por el
Señor Jesús tendrá que ser tratado para poder tratar debidamente a las
multitudes que se avecinan.
La cuestión es que, en ese
proceso, algunos síntomas son manifestados en los Doce que demuestran la
necesidad de tratar y transformar el carácter de algunos de ellos. La
Biblia nos revela que tales síntomas son trazos de determinados tipos de
gobierno (modelo) que son incompatibles con el proyecto de gobierno que
Dios estableció. Por eso, necesitamos detectar el origen de esos
comportamientos para que estos síntomas sean sanados y, así, se pueda
establecer un modelo de gobierno entre los fieles y para ellos. Nuestro
equipo de Doce sólo va a multiplicar cuando fuere tratado en el carácter
y abandonar los síndromes de Jacob e Ismael, dejar las ofensas de Esaú y
pasar a reaccionarse conforme el gobierno de Israel. Veamos, pues, estos
modelos de gobierno para saber como librarnos de ellos:
1) El Gobierno de
Jacob
Los capítulos 29 y 30 de
Génesis nos revelan la formación del equipo de Doce de Jacob, es decir,
el gobierno de Jacob. Tal gobierno fue formado a partir de hijos
problemáticos, nacidos en medio a disputas en las familias y debajo de
mucha frustración. En este gobierno las personas vivían insatisfechas y
bajo mucha confusión, rechazo (los hijos de Lea), preferencias (los
hijos de Raquel) y decisiones humanas (los hijos de las esclavas). Este
equipo no tenía armonía, era totalmente problemático y confundido en su
identidad. Pero, tenía un punto en común: un sólo padre, un líder que
buscaba orientarlos siempre.
Para obtener un gobierno
que no tenga las características de un gobierno de Jacob, debemos
engendrar un gobierno de:
a) Sanidad y no de
engaños.
El gobierno de Jacob no
poseía sanidad en las relaciones, era un gobierno de trampas y engaños.
Inclusive, había deseo de matar al propio hermano (como en el caso de
José).
Cuando José fue a cumplir
la orden de su padre en Génesis 37:15, un “hombre del desierto” le
preguntó: "¿Qué buscas?". José le respondió: "Busco a mis hermanos; te
ruego que me muestres dónde están apacentando". Aquel “hombre del
desierto” le respondió: "Ya se han ido de aquí; y yo les oí decir: vamos
a Dotán". Entonces José fue búsqueda de sus hermanos, y los halló en
Dotán.
¡José buscaba a sus
hermanos! Este es el primer requisito a buscar la sanidad en las
relaciones: buscar a sus hermanos que andan apacentando las ovejas del
Padre. ¿A quiénes buscamos nosotros?
La Biblia no identifica al
hombre que apareció a José, mas en cualquier lugar, en medio del
desierto, o en medio del fuego, siempre habrá “una persona” que nos
guiará y nos ayudará a enfrentar las guerras: el Espíritu Santo.
Nota explicativa:
Hebrón – ciudad a 30km al sudoeste de Jerusalén.
Siquém – ciudad situada al norte de Canaán.
Dotán – cuidad a 31km al norte de Siquém.
Conclusión
La misión de José era
saber cómo estaba el gobierno, cómo estaban sus hermanos, y el rebaño,
porque ellos habían salido para dar de comer y beber y para hacer con
que el rebaño se multiplicara. José, aún conociendo el carácter de sus
hermanos, enfrentó el desierto y el camino difícil para cumplir la
misión. Nosotros, que somos enviados por el Señor, necesitamos pasar por
caminos de peligros y ni siempre vamos a encontrar un informe fiel para
traer a Él, vamos a caminar una milla a más, pero siempre saldremos
vencedores.
Estudio Publicado el
16 de Julio del 2006
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