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Restaure Su Concepto De
Gobierno
El Modelo de la Visión
Celular que abrazamos es el Modelo de los Doce. Y el Modelo o Gobierno
de los Doce nació para dar orientación y guía, y no para mandar. Nadie
se volverá “jefe” de los demás.
14Designó entonces a
doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar 15y que
tuvieran autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios”
Marcos 3:14, 15
Esta declaración del
Evangelio resalta que Jesús primordialmente levantó a sus doce para
estar con Él. Lo que necesitamos, pues, es relacionarnos con nuestros
doce, confiar en ellos y considerarlos como nuestros hijos. Cuando
hablamos de gobierno, no hablamos de autoritarismo, no estamos queriendo
mandar en las personas. Estamos hablando de que necesitamos ser
ejemplos, para que el diablo no nos agarre en ningún argumento.
7Preséntate tú en todo
como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza, mostrando integridad,
seriedad, 8palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se
avergüence y no tenga nada malo que decir de vosotros.” Tito
2:7-8
El Gobierno o Modelo de
los Doce vino para restaurarnos y devolvernos la autoridad. Y autoridad
es hablar lo que se vive y vivir lo que se habla.
El Gobierno de los Doce
habla de un llamado específico a organizarnos y así trabajar en la
medida exacta para poder producir más. En Mateo 14, los cinco panes y
los dos peces fueron multiplicados después que Jesús mandó que sus
discípulos organizaran al pueblo (más de cinco mil personas), en
pequeños grupos. Sólo después que todos estaban organizados es que hubo
la bendición de la multiplicación para aquella multitud. Pero, cuando
Jesús miró para aquel pueblo, la primera cosa que Él vio fue su
necesidad espiritual. “Salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo
compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y
comenzó a enseñarles muchas cosas.” Marcos 6:34 Jesús sintió íntima
compasión por ellos y mandó que sus discípulos alimentaran a todos.
“Dadles vosotros de comer.” (v. 37) Es eso que somos: Pastores de
multitudes.
La cuestión es que no
podemos alimentar una multitud desorganizada. Y la orden de Jesús es
para que nosotros mismos la alimentemos. Él podía hacer un milagro
semejante a del maná en el desierto, y hacer caer pan del cielo, mas no
lo hizo. Él prefirió mostrar a los discípulos que ellos eran los líderes
de aquella multitud y, por eso, ellos deberían dar de comer al pueblo.
Sólo tendremos condiciones de alimentar grandes multitudes cuando nos
organicemos en pequeños equipos, y cuando los equipos se organicen,
vendrá el poder de la multiplicación.
La multitud sólo será organizada cuando el Modelo o Gobierno
esté instalado. 39Entonces les mandó que hicieran recostar a todos por
grupos sobre la hierba verde. 40Se recostaron por grupos, de ciento en
ciento, y de cincuenta en cincuenta” (Marcos 6:39, 40). Es el modelo o
gobierno de los Doce que organiza las multitudes. Observe cada uno de
sus Doce (12) ministrando sobre equipos pequeños y después vea una gran
multiplicación que vendrá. Aquel que es responsable para administrar la
multiplicación, también lo es para alimentar las multitudes. Jesús hizo
el milagro, mas quien alimentó la multitud fueron los Doce.
Y como Dios es contra el
desperdicio, Jesús mandó que los discípulos llenasen 12 cestas con lo
que sobró del alimento. Hay personas en la iglesia que pensamos que
ellos son los futuros “Puntas de lanzas” de la visión, mas, muchas veces
es aquel “sobrante” allá atrás que va a llenar la cesta.
Personas que aún no
tuvieron el liderazgo y la fe despertados están siendo desperdiciadas en
nuestra comunidad. Vamos a despertar el alma de nuestro pueblo ¡Hay
muchos líderes durmiendo en nuestra Iglesia! Jesús se quedó a
observar la actitud de sus discípulos: ellos subestimaron muchas
cosas:
a) Ellos dijeron que
no tenían nada para comer (Marcos 6:36).
b) Pensaron en lo que
tendrían que gastar: “doscientos denarios” (v. 37).
c) No encontraron nada
entre el pueblo, solamente cinco panes y dos peces.
Con el milagro de la
multiplicación, Jesús les hizo atravesar el desierto, cada uno, con una
cesta llena de panes y peces. Los discípulos habían dicho que no tenían
nada para comer, pero ahora ellos tenían que cargar lo que había
sobrado. De igual modo, en esta Visión y Modelo de los Doce, cuando
pensamos que no tenemos nada, las cestas se quedan llenas, delante del
milagro poderoso de Dios que nos llamó a la conquista de las multitudes.
Estudio Publicado el 09 de Julio del 2006
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