|
Entrenamiento y Formación
a través de los Doce
Formar a los Doce es el
enfoque de la Visión Celular en el Modelo de los Doce. Pero, hemos
aprendido que, primeramente, consolidamos nuestras células y que, luego
después, levantamos nuestro equipo de Doce de entre los discípulos que
hemos conquistado para el Señor Jesucristo.
El equipo de los Doce no
nace sólo por nacer, sino para cumplir una Misión, para administrar la
Visión é imitar a Jesús en todo lo que Él hizo, creyendo en Sus promesas
y Sus profecías. “Después subió al monte y llamó a sí a los que él
quiso, y vinieron a él. Designó entonces a doce para que estuvieran con
él, para enviarlos a predicar” (Marcos 3:13 y 14). Los Doce son
escogidos no tan sólo para estar con usted, mas para que sean enviados.
Tal envío no vendrá sin que antes los Doce pasen por un período de
preparación y formación.
Los Doce, pues, son la
responsabilidad de la Visión, son el tronco de sustentación de todas las
células. Somos multiplicadores de vida y para ser conquistadores,
debemos derramar del amor de Dios sobre ellos. Esto requiere un tiempo
de conocimiento del amor de Dios y la oportunidad de experimentarlo por
medio de la vivencia diaria con la Vida de Dios.
En este tiempo de
entrenamiento y formación, sabemos que los Doce están en la línea de
frente, y todo el "éxito" de la Visión depende de ellos, pues están allí
para entrenar, formar y también para "tratados". Por lo tanto, los Doce
que son líderes de un equipo de otros Doce deben ser sometidos a
liberación y sanidad. Es decir, primero son sometidos a tratamiento,
pues ellos serán como ríos de agua viva que sanarán a todos los que se
acerquen a ellos.
La sanidad para las
células depende de la inversión y la importancia que damos a los Doce,
pues si ellos son fortalecidos, no habrá miedosos en el equipo y esa
unción será derramada sobre cada célula, y sobre cada discípulo.
Jesús confiaba en su
equipo y no vivía resaltando las debilidades de su equipo, sino confiaba
en sus capacidades y liberaba sobre ellos palabras de ánimo, coraje y
fortaleza. “Le respondió Simón Pedro: — Señor, ¿a quién iremos? Tú
tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que
tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” (Juan 6:68, 69).
En el equipo de Doce,
debemos aplicar el don de la misericordia y del amor, tener unción y
responsabilidad, pues formaremos y entrenaremos a todos las células y
líderes de la iglesia celular. Para eso necesitamos de la ayuda del
Pastor que dio Su vida por nosotros. Él así se expresó: 5»Yo soy la vid,
vosotros los pámpanos; el que permanece en mí y yo en él, este lleva
mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).
Nuestros discípulos serán
los mejores, pues Jesús escogió los mejores que tenía en la región.
Ahora, ¡atención! lo mejor para Jesús no es lo que tenemos hoy, en el
presente, o lo que fuimos en el pasado, sino lo que podemos ser y
seremos en el futuro. Esto implica que nuestros Doce serán lo que
formemos en ellos hoy. Es decir, nuestra inversión de hoy traerá los
buenos frutos y los resultados excelentes de mañana.
Estudio Publicado el 21
de Mayo del 2006
IMPRIMIR ESTE
ESTUDIO EN WORD
|