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Cuidando del Equipo para
conservar el Crecimiento
Crecer es importante,
pero lo fundamental es conservar el crecimiento. No nos sirve para nada
el crecer sin que conservemos a los que están llegando al rebaño y
transformarlos en verdaderos discípulos.
Para eso, es
necesario que observemos algunos puntos importantes:
a) Sólo un discípulo
puede engendrar discípulos.
Dios puede usarte
para generar una multitud y él quiere aumentar cada vez más la medida de
cada uno de nosotros.
Pero sólo está
autorizado a hacer discípulos quien es uno de ellos. El problema es que
algunos quieren hacer discípulos, pero no quieren ser discípulos. Están
en células, hacen parte de los 12, van a todas las reuniones, trabajan
en todo lo que se puede, predican y se alegran, y hasta creemos que son
discípulos, pero a la hora de mostrar los frutos éstos no se ven.
Entonces surge la frustración. Pero todos los que están en el camino de
la frustración, pueden recibir del Señor una ministración especial que
les lleve a retomar el camino y a vivir una alegría sin medida.
b) Discípulo no se
compra, no se vende, no se cambia.
No se hace "subasta"
con el discípulo. Algunos discipuladores quedan negociando con otros: "
Usted me da ese y yo le doy aquel otro". El discípulo no está en un
"mercado de esclavos". Él está en el campo de libertad donde puede ser
ganado, consolidado, entrenado y enviado. Por lo tanto, el discípulo es
una conquista en el mundo espiritual y cabe a cada discipulador la tarea
de velar por la conquista del discípulo a fin de que sepa cuán valiosa
ella es y cuán valioso se hace el discípulo que Dios nos da. Jesús así
se expresó: “Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu
nombre; a los que me diste, yo los guardé y ninguno de ellos se perdió,
sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera” (Juan
17:12).
c) El discípulo es
sumiso.
No podemos tener un
ministerio de éxito si no nos sometemos. Estamos en un siglo que predica
rebeldía, la anarquía, el quebrantar las leyes y la desobediencia civil;
donde la "Reina de los cielos " intenta inoperar la acción de la Iglesia
del Señor Jesús, amarrando a los santos a fin de que nos quedemos como
improductivos y sin condición alguna de avanzar. Es por eso que, cuando
se habla en sumisión, aparecen los primeros síntomas de rebeldía.
Algunos aparecen con colocaciones tan tontas, como: “¡Estoy en un nivel
que no necesito más discipulado!” “¡Yo solamente me someto a Dios y no a
hombres!” Tales personas son las que más necesitan sumisión y
discipulado en sus vidas.
d) El discipulado es un
proceso continuo.
Usted nunca estará
listo, pues va a ser perfeccionado a cada día, hasta el día de Cristo
Jesús. Vamos a necesitar ser discipulados siempre. Precisaremos siempre
de alguien que nos oriente, dando instrucciones. Algunos, llegan a un
momento en que se juzgan tan maduros, seguros, trabajados, que creen no
necesitar de nadie más. ¡Puro engaño! Somos siempre carentes de una
autoridad sobre nuestras vidas. Hasta que Jesús vuelva, vamos a
necesitar a alguien que nos ayude, nos socorra y nos aconseje. Quizás
usted puede saber más que su discipulador, pero si él es un hombre o una
mujer de Dios y tiene autoridad sobre usted, usted debe respetarlo.
Precisamos saber que, para ganar discípulos, para cuidar de alguien,
debemos dejar que alguien cuide de nosotros, que alguien nos ministre,
nos ayude, nos socorra. Por mucho tiempo la Iglesia se quedó omisa con
respecto al discipulado. Mas ahora, con la Iglesia en Células en el
Gobierno de los12, tenemos la unción para preservar a todos aquellos que
se van a convertir debajo de nuestra autoridad.
Estudio Publicado el 30 de Abril
del 2006
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