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Caminando en lo Sobrenatural – Parte 4
“…a quienes el dios de
este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la
luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”
II
Corintios 4:4.
Verdad Central
Caminar en lo sobrenatural
es una invitación para un cambio radical, para estar dispuestos a tomar
posiciones, a movernos de tal forma que, los que estén con nosotros,
anhelen este estilo de vida. Es una tomada de posición. Es un mirar
hacia lo que ya pasó para evaluarnos siempre, creyendo que los días
pasados nada son comparados a los días presentes, y que los días que
vendrán serán mayores que todo lo demás. Es una invitación a que
decidamos entrar en el nivel de la intimidad con Dios, con el corazón
dispuesto integralmente a anular la vida limitada que poseemos y a
entrar en el corazón del Padre para recibir de Él la esencia y el
sentido de la vida. Es un llamado a buscar el conocimiento de la Gloria
de Dios.
Introducción
El apóstol Pablo nos
enseña que el Padre nos ha entregado el Evangelio de la Gloria de
Cristo. Pero, por ceguera espiritual, muchas veces estamos
experimentando verdaderas amarras que nos llevan a vivir como por
sombras y no en la esencia del Reino. Pablo nos advirtió: “…a quienes
el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les
resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la
imagen de Dios.” (II Coríntios 4:4).
¿Qué es lo que se espera
de nosotros, como hijos de Dios y líderes de avivamiento? Que cambiemos
nuestro carácter a fin de que veamos cumplidos en nosotros nuestras
propuestas, nuestros sueños y nuestra misión. Además, necesitamos
cambiar el carácter colectivo. Esto fue lo que vimos en nuestra anterior
semana. Pero hoy, vamos a ver más un importante paso para el caminar en
lo sobrenatural y para experimentar lo que Dios tiene verdaderamente
para nuestras vidas, familias y ministerios.
Cambiar el Carácter de los
Poderes
Esta es la hora en la cual
seremos más probados y veremos quién es quién. El delegar poder es una
responsabilidad que está por encima de lo que se pueda imaginar. ¡Es
terrible constatar que todos quieren poder! Aunque muchos digan que no
es así. Muchos quieren “pagar el precio por la Nación” y quieren ver
“una Bolivia nueva y trasformada”... Otros aún están dispuestos a verla
a los pies del Señor Jesús... Pero, muchas veces, estos mismos no son
hábiles ni capaces de administrar un sencilla causa territorial,
buscando sus propios intereses y destruyen proyectos y sueños por causa
del “poder”. El poder personal es una fuerza indomable que posee el
hombre y que sólo Dios puede quebrantar su yugo, pues es donde opera la
voluntad humana, el deseo de ser, que lleva el hombre a la
auto-destrucción y de los demás sin que se midan las consecuencias.
Alguien ya dijo: “¿Quiere
conocer a un villano? ¡Póngale un cayado en su mano!” Es decir, déle
autoridad, entréguele poder individual o colectivo. Es verdad que somos
víctimas de nuestras decisiones y también de las direcciones equivocadas
que nos indicaron. ¡Cuántos villanos en nuestros campamentos que, sin
escrúpulo alguno, hacen mal uso del cayado! Es que cuando se les delegó
poder revelaron lo íntimo de sus corazones... Es el síndrome de Ben
Shajah (el hijo de la honra que se hizo el patriarca de la deshonra por
causa del “poder”).
La política es la mejor
forma de conocer a las personas. A veces las creemos laicas,
desinformadas, desinteresadas o hasta mismo apáticas, pero cuando se les
entra PODER, estas personas se transforman. Es como si entrara una
regencia que les domine y que las lleva a no renunciar a sus
convicciones personales y terminan por destruir cualquier proyecto
noble. El “poder” corrompe, pero, el poder delegado es también una
oportunidad de entrenar nuestra humildad y llevarnos a la ruta de la
muerte personal para que otros entren en la escena. Es necesario meditar
en Filipenses 2:5-13.
Lo sobrenatural sólo
vendrá cuando asumamos el papel de líderes que tienen el carácter
ajustado. Aunque seamos poseídos de nuestras convicciones, necesitamos
hacer renuncias para dar lugar a proyectos que funcionen cuando estemos
juntos. Si unidos no somos fuertes, divididos no seremos cosa alguna.
Claro está que Quien nos une es mucho más poderoso que el que nos
separa. Pero, cuando pasamos por la prueba, vemos que fácilmente somos
seducidos a hacer una ruta personal.
El carácter del poder
tiene tres regencias: la humana, la diabólica y la sagrada (Divina).
Podemos ver, por las reacciones, cuando estos poderes se manifiestan. La
respuesta del éxito se manifiesta a través de los dones, de los
talentos, de la misión del Reino, del llamado de la Iglesia, de la
manifestación de milagros, y de las señales apostólicas. Pero, todo eso
queda al margen cuando el CARÁCTER entra en operación. Si no tomamos
cuidado, todo el proyecto de restauración de una Nación puede ser
abortado. Necesitamos renunciar a todo proyecto personal para que
dejemos que el justo en quien confiamos pueda gobernar.
Continúa...
Estudio Publicado el 29 de
Noviembre del 2009
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