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Caminando en lo Sobrenatural – Parte 3
“…a quienes el dios de
este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la
luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.”
II
Corintios 4:4.
Verdad Central
Caminar en lo sobrenatural
es una invitación para un cambio radical, para estar dispuestos a tomar
posiciones, a movernos de tal forma que, los que estén con nosotros,
anhelen este estilo de vida. Es una tomada de posición. Es un mirar
hacia lo que ya pasó para evaluarnos siempre, creyendo que los días
pasados nada son comparados a los días presentes, y que los días que
vendrán serán mayores que todo lo demás. Es una invitación a que
decidamos entrar en el nivel de la intimidad con Dios, con el corazón
dispuesto integralmente a anular la vida limitada que poseemos y a
entrar en el corazón del Padre para recibir de Él la esencia y el
sentido de la vida. Es un llamado a buscar el conocimiento de la Gloria
de Dios.
Introducción
El apóstol Pablo nos
enseña que el Padre nos ha entregado el Evangelio de la Gloria de
Cristo. Pero, por ceguera espiritual, muchas veces estamos
experimentando verdaderas amarras que nos llevan a vivir como por
sombras y no en la esencia del Reino. Pablo nos advirtió: “…a quienes
el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les
resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la
imagen de Dios.” (II Coríntios 4:4).
¿Qué es lo que se espera
de nosotros, como hijos de Dios y líderes de avivamiento? Que cambiemos
nuestro carácter a fin de que veamos cumplidos en nosotros nuestras
propuestas, nuestros sueños y nuestra misión. Además, necesitamos:
Cambiar el Carácter
Colectivo
Colectividad no es fácil,
ni aquí ni en cualquier otro grupo que se estime, pues las personas
viven su individualidad y eso hace con que cualquier trabajo sea
dificultado. Podemos ver que, cuando nos reunimos y decidimos hacer
proyectos y poner los planes y sueños en acción, luego hay revelación de
carácter. Cada uno quiere colocar su carácter en operación y los planes,
sueños y proyectos se frustran. Es como si remáramos contra la marea.
Cuando nos lanzamos a la
conquista de la ciudad o de la nación, nos damos cuenta de que en
algunos lugares o campos la Visión no avanzó como debía, porque el
carácter colectivo no había cambiado. Y toda la esperanza de que un
pueblo todo pueda ser bendecido viene a hundirse cuando el
individualismo entra en operación y los proyectos de toda una región
entran en óbito.
La Palabra de Dios nos
dice que somos miembros los unos de los otros (Efesios 5:30 y I
Corintios 12). Pero, en muchos campamentos, o incluso en la nación,
podemos ver que unos son solamente pies, otros son solo brazos, y otros
son sólo oídos, otros son sólo lengua, otros son solo ojos, otros son
solo boca( hablan mucho y no hacen nada), y otros no poseen
absolutamente nada del Cuerpo, pues están mutilados.
¿Cómo podemos caminar o
movernos en lo sobrenatural, si hay líderes zambullidos en sí mismos y
viviendo un individualismo crónico? Cuando se presenta un proyecto, cada
uno salta con su carácter personal y no renuncia a sí mismo en beneficio
del bien común. Es como si algunos tuvieran todo, cuando en verdad, nada
lo tienen. Son los vicios de las políticas comunes que se adentran en
nuestra Casa Sagrada, la Iglesia, y contaminan el lugar del Templo del
Espíritu Santo, nuestra vida.
El Carácter Colectivo es
la propuesta de la Visión, donde andamos por dirección, aun que no
concordemos, pues no hay necesidad de concordancia para que se pueda
obedecer. Es aquí que nuestro carácter es probado, cuando no
concordamos con lo que es lícito y nos rendemos. Pero muchos prefieren
el caminar sólos y no buscan la unidad. La unidad es un camino que exige
muerte y quien no está dispuesto a morir no va a experimentar la unidad.
Muchos no permiten que los proyectos de Dios se cumplan, porque el
CARÁCTER está por encima del don y hacen morir a estos proyectos
literalmente.
Se ha visto que poderosos
equipos dejaron morir grandes proyectos, porque el carácter personal
estaba por encima de los dones y sofocaron el sueño de Dios, no
permitiendo que lo sobrenatural entrara en la colectividad. “Cuando
llegó el día de Pentecostés estaban todos unánimes juntos. De repente
vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual
llenó toda la casa donde estaban; y se les aparecieron lenguas
repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Todos
fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas,
según el Espíritu les daba que hablaran” (Hechos 2:1-4).
Continúa...
Estudio Publicado El 22 de
Noviembre Del 2009
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