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La Diferencia entre los Discípulos y los Doce de de Jesús – Parte Final
“65Y dijo: — Por eso os
he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le es dado del Padre.
66Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no
andaban con él. 67Dijo entonces Jesús a los doce: — ¿Queréis acaso iros
también vosotros? 68Le respondió Simón Pedro: — Señor, ¿a quién iremos?
Tú tienes palabras de vida eterna. 69Y nosotros hemos creído y conocido
que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 70Jesús les respondió:
— ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es
diablo? 71Hablaba de Judas Iscariote hijo de Simón, porque él era el que
lo iba a entregar, y era uno de los doce.”
Juan 6:65-71.
Verdad Central
El texto de Juan 6:65-71
nos muestra de forma clara que hay una gran diferencia entre ser a penas
un discípulo y ser un Doce. Los discípulos, cuando confrontados, pueden
abandonar al líder, pero esa no debe ser la postura de aquel que ya es
un Doce.
Introducción
Jesús se encontraba
ministrado a sus discípulos y, también, a sus Doce. Entonces, les empezó
a hablar sobre el Espíritu que vivifica, pero que la carne para poco
aprovecha. También les trajo palabra de fe y de ánimo para sus vidas
entre otras enseñanzas.
En nuestro estudio
anterior, aprendimos como el Líder Jesús trabaja el carácter de Sus Doce
sin que perdiera el blanco o el enfoque de Su misión. Los confrontaba
sin temor sabiendo que el resultado de la confrontación era la sanidad y
el carácter aprobado para el proyecto que tenía por delante para ellos.
Sigamos en el mismo tema, aprendiendo que:
Los Doce son líderes
forjados
Llegó la hora para
levantar a un ejército de Doce líderes forjados y maduros que nos harán
caminar hacia adelante y entrar en una conquista y en un mover
sobrenaturales.
Cuando conquistemos
nuestros Doce la Iglesia entrará en un crecimiento sin límites. No habrá
espacio que nos quepa, porque por detrás de cada líder-doce hará equipos
seleccionados, hombres y mujeres dispuestos a caminar en la unción de
liberación, de sanidad y de conquistas de generaciones libres y sanadas.
Dios usará nuestro carácter, como líderes de éxito para tocar muchas
vidas y familias.
Jesús ministró aquel
discurso de forma intencional porque quería tocar el alma de sus
discípulos. La Biblia dice que los discípulos se quedaron escandalizados
por causa del duro discurso del Maestro. Hay momentos en que no podemos
ser blandos para que no corramos es riesgo de perder a los verdaderos
que caminan con nosotros por convicción y llamado y no a penas por
conveniencia. La verdad es que necesitamos discernir y saber cómo tratar
a cada situación. Pero, hay una hora en que no podemos sobar la cabeza
de nadie, para que no perdamos la descendencia. Recordemos que Jesús
confrontó a Sus discípulos y Sus Doce, pero no los hirió, pues Él era un
apacentador.
El verdadero líder tiene
en una mano el cayado, y en la otra la vara. Vara y cayado consolidan y
consuelan, como nos dice el Salmo 23. El carácter nace con vara y
cayado. Es en el momento de la confrontación y del pastoreo (vara y
cayado) que descubrimos quien quiere o no continuar con nosotros. No se
preocupe: habrá alguien con la voz correcta para responder que quiere
permanecer, porque reconoce que usted es seguidor del Mesías.
El Doce sabe que luego
después de la confrontación, sigue el pastoreo, porque quien lo llamó
fue Jesús. Y Él nos llamó para una misión innegociable y para que
supiéramos que somos de Él y para Él.
Somos es transporte del
Dios Todopoderoso. Somos más que discípulos, somos Doce, pues hacemos
parte del Modelo de Jesús. Por lo tanto, somos innegociables, pues
entendemos la posición que tenemos y que nos fue confiada por el Señor.
Éste vino a la Tierra y nos dio Su Vida. Aun hoy día sigue obrando
señales, milagros, prodigios y maravillas a través de Sus Doce.
Prosigamos en este mover de éxito aunque venga lo que venga, pues somos
el Modelo de Jesús en esta Tierra.
Estudio Publicado el 25 de
Octubre del 2009
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