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El Modelo de Jesús – Parte II
“Jesús les respondió: —
¿No os he escogido yo a vosotros los doce…?”
Juan 6:70a.
Verdad Central
Nuestro Señor Jesús
utilizó de mucha creatividad y de mucho esfuerzo para evangelizar
nuestro Planeta en toda su diversidad geográfica. Hoy por hoy podemos
caminar en la dirección que Él nos enseñó para que andemos de modo aún
más veloz.
Introducción
La Iglesia de nuestro
Señor Jesucristo posee el manto velos de la comunicación, pues la Visión
Celular nace en medio de una explosión de dinámica en todos los medios
de comunicación. Es por eso que podemos decir que dentro de la Iglesia
actual hay un Modelo aún más rápido y que responde a una velocidad para
más allá de lo imaginado y cuyos resultados sorprenden a todos: en el
Modelo de los Doce.
Empezamos a compartir, en
nuestro estudio pasado, sobre esa dinámica para estimularle y llevarle a
una conquista más grande cuyos resultados son muy grandes y
sorprendentes.
En el lenguaje bíblico o
en la economía divina, 12 (doce) es Dódeka, que quiere decir:
“administrar con inteligencia o administrar de forma divina; tener
autoridad para cuidar, orientar, guardar y proteger”. Doce es una
evolución no sólo para identificar un número. Cualquier teólogo o líder
curioso sabe que 12 es mucho más que un número.
En hebreo, los números
representan no solamente una identificación, cada número es una acción
divina, como por ejemplo:
Número 1 – Alef es
Yaweh, que quiere decir Aquel que gobierna, administra, con el modelo
correcto, pues es el inicio de todo y no puede comenzar equivocado.
Número 2 – Bet, que quiere
decir sabiduría, unidad que identifica la acción divina.
Creemos que, si el número
1 significa administrar y el 2 significa sabiduría, entonces la unión de
estos dos números (1 y 2), al formar 12, significa administrar con
sabiduría. La evolución de la economía divina dice que 12 representa ser
Modelo para administrar con sabiduría.
El Dódeka es
administración con sabiduría. Cuando vamos a estudiar esta palabra,
aprendemos que 12 (dódeka) significa administra de forma divina. Es otra
forma de ver las cosas, es tener un Modelo de Vida é influenciar con la
mente transformada (la mente ungida, la mente de Cristo).
Dódeka viene de la misma
raíz que Didaké (enseñanza). Por lo tanto, os 12 (Dódeka) fueron
llamados a administrar de forma correcta y a enseñar correctamente. Bajo
un Modelo seguro, los Doce tienen la unción de la enseñanza para formar
líderes que respondan correctamente.
Jesús usó el Dódeka y,
como Raboní, enseñó utilizando la dinámica del Didaké (enseñanza),
formando el equipo para hacer exactamente lo que resultaría en una
explosión: ellos transformaron el mundo, manifestando el manto de la
unión de sanidad y liberación, con señales prodigios, maravillas y
milagros. ¿Cómo, pues, levantó Jesús Su equipo, el Dódeka?
Primero: El llamado de los
discípulos
¡Somos llamados! ¡Qué
bueno saber que por detrás de la acción de nuestra parte para agradar al
Mesías hay un llamado poderoso que moldea el carácter y lleva el
individuo a cumplir el propósito de Dios.
Dios tiene un proyecto.
Llamó a muchos discípulos, pero hubo una elección entre los llamados. No
fue una selección. Pero, Dios levantaba Su equipo para que respondiera
al llamado que Él mismo había hecho. Según nuestro Señor Jesús, muchos
fueron llamados, pero pocos los escogidos.
“En aquellos días él fue
al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando llegó el día,
llamó a sus discípulos y escogió a doce de ellos, a los cuales también
llamó apóstoles.”(Lucas 6:12-13)
Al descender del monte, el
Señor Jesús escoge de entre la multitud de discípulos a un Equipo de 12,
el Dódeka. Este equipo haría justamente lo que el Padre Celestial le
había demandado al Maestro: traer una multitud de hijos é hijas para
Dios que serían agentes de cambio en la sociedad y produciendo el sueño
del corazón del Creador: hijos legítimos para el Padre.
Dódeka es para traer de
vuelta los hijos para Dios, que serán administrados correctamente por
ellos, los Doce, bajo la unción de autoridad que nos delega el Señor
Jesús. Así nos garantizó Él: “Pero recibiréis poder cuando haya venido
sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en
toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8).
Esa es una misión dada a los Apóstoles, pero quien la recibió fueron los
120 discípulos que estaban reunidos allí y que reaccionaron con el mismo
énfasis del llamado.
Continúa…
Estudio Publicado el 27 de
Septiembre del 2009
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