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Doce – El Modelo – Parte Final

                                                               

               

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.”

I Timoteo 4:12.


 

Verdad Central

 

El líder debe ser modelo en todo, ser ejemplo de los fieles y para los fieles, según nos ministra el apóstol Pablo en I Timoteo 4:12.

 

Introducción

Hay dos formas de ser modelo, modelo para el mundo y modelo para el Reino. Fuimos llamados por Dios para ser modelo, esa es nuestra misión. Hacemos parte de la Visión de Dios, la Visión Celular en el Modelo de los Doce.

Cuando usted cierra sus ojos, ¿qué tipo de modelo viene a tu mente? Quizás pueda usted recordar a las modelos de las pasarelas que desfilan para promover la alta-costura o, quizás, te viene a la mente los patrones establecidos por la pasarela.

La Visión Celular en el Modelo de los Doce nació para ser modelo y para formar modelos que sigan los mismos pasos de Jesús. Aquel que es modelo, según los pré-requisitos del Señor, desarrolla el carácter de Cristo en su carácter.

Ser modelo es la función precipua del líder. Así como el mundo tiene sus modelos, la Iglesia también los tiene. Somos modelo de Jesús para reproducir en los fieles las características de Cristo en la palabra, en la conducta, en el amor, en el espíritu, en la fe y en la pureza, como está escrito en I Timoteo 4:12.

Dios no nos da opción de ser o no modelo. Él nos dice que tenemos que ser modelos en todo, pues la Iglesia refleja a Jesucristo en la Tierra, entonces, si ella no es modelo, reflejará una imagen distorsionada del Mesías y alejará las vidas de Él, en vez de atraerlas hacia Él. La orden para ser modelo no puede ser revocada. ¡Sea Modelo! Y cuando una orden es dada, lo correcto es que la obedezcamos.

Los que son modelo pagarán el precio para serlo, pues buscarán agradar el corazón del Padre y hacer Su voluntad. En ese proceso es importante comprender que seremos juzgados y evaluados por todo aquello que hablemos, hagamos y por todo lo que involucra nuestros sentimientos y actitudes. Ya pudimos estudiar algo sobre el ser modelo en la palabra y en la conducta. Ahora, pues sigamos la dirección que nos da el apóstol Pablo.

Modelo en el AMOR

El amor consolida un alma. A través del amor atraemos las vidas para el Reino de Dios. En la Visión Celular, cuanto más amamos, más crecerá el Reino de Cristo. La esencia de Dios es amar. “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.” (I Juan 4:7-8). Es por eso que necesitamos expresar este amor lleno de misericordia, gracia y entrega hacia los perdidos, los discípulos y hacia el prójimo.

 

Modelo en el ESPÍRITU

Y, ¿qué decir de nuestro espíritu? Él es el centro de nuestra existencia. Él es nuestro verdadero ser. Es nuestra esencia. Por eso, somos llamados a reflejar integridad, santidad y verdad a partir de nuestro espíritu. Nuestro espíritu necesita ser conocido en medio de los fieles como un solo espíritu, sin medias tintas o falsedades. O somos o no somos del Señor. Aquí se dio el nuevo nacimiento en nuestras vidas y, a partir del espíritu, toda nuestra vida tiene sentido en el Reino de Dios. Fuimos sellados en nuestro espíritu con el Espíritu Santo de la promesa (Efesios 1:13-14). Nuestro origen, por lo tanto, es espiritual y no podemos reflejar otra cosa en nuestro vivir. No podemos vivir para la carne, pues el blanco de nuestra vida es la vida en el espíritu.

Tomemos atención a lo que dijo el apóstol Pablo a los romanos: “Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. El ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz, por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios, porque no se sujetan a la Ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios está en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, pero el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús está en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que está en vosotros.” (Romanos 8:5-12).

 

Modelo en la FE

La fe es el firme fundamento. Dios nos ha dado a todos el tipo de fe que necesitamos para nuestra salvación. Es lo que nos dice Pablo: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.” (Romanos 12:3). Pero hay un tipo de fe que Él quiere dar a cada uno de Sus hijos, la fe santísima descrita en Judas 20. Hay también la fe como manifestación del Espíritu Santo. Es la fe para realizar sanidades, resurrecciones, operación de milagros y maravillas. Esta fe es uno de los nueve dones de Espíritu de Dios y es dada para manifestar la presencia y el poder del Espíritu Santo en el Cuerpo de Cristo, la Iglesia.

Necesitamos ser modelos en los varios tipos de fe, pues Dios nos llamó para eso. Hay hijos de Dios que, cuando están enfrentando problemas, dicen no tener fe para vencerlos. Esto es una mentira del diablo pues, como hemos visto, todos tenemos de parte del Señor, una medida de fe que graciosamente nos otorgó.

 

Modelo en la PUREZA

La Biblia dice que un día el pueblo trajo a Jesús una mujer que había sido encontrada en adulterio. El Maestro escribía en el suelo sin que mirara a la mujer que, seguramente, estaba semidesnuda. Jesús era puro y sin contaminación, pues necesitaba cumplir con Su legado en la Tierra.

Por eso, necesitamos ser modelos de pureza, independientemente de la vida que tuvimos en el pasado, pues en Jesús es posible ser un líder puro, un modelo de pureza. Dios nos llamó para que seamos modelo de libertad, de sanidad y de pureza. Y El que nos llama es el mismo que nos capacita. Entonces, invierta sus fuerzas y pague el precio que sea, pero sea modelo en la palabra, en la conducta, en el amor, en el espíritu, en la fe y en la pureza.

 

Estudio Publicado el 13 de Septiembre del 2009

 

 

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