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Devolviendo Agua Como
Primicias
“17David expresó este
deseo: «¡Quién me diera de beber de las aguas del pozo de Belén, que
está a la puerta!». 18Y aquellos tres irrumpieron en el campamento de
los filisteos, sacaron agua del pozo de Belén, que está a la puerta, la
tomaron y se la llevaron a David; pero él no la quiso beber, sino que la
derramó para Jehová, y dijo: 19«Guárdeme mi Dios de hacer esto. ¿Voy
acaso a beber la sangre y la vida de estos hombres que con peligro de
sus vidas la han traído?». Y no la quiso beber. Esto hicieron aquellos
tres valientes”.
1
Crónicas 11:17-19
Verdad Central
Es tiempo de ejercitar
nuestro coraje. Dios ha levantado muchos hombres y mujeres valientes en
este siglo. De veras el Señor ha hablado a nuestra generación y está
capacitando a hombres y mujeres para que puedan conquistar la Tierra.
Introducción
Los valientes de David
arriesgaron sus vidas porque fueron a buscar agua para el rey. ¿Ya paró
usted para pensar en la actitud que tomaron estos valientes? Pero, hay
una diferencia entre el hacer y el servir.
¿Cuál es la postura del
valiente que busca agua para el Rey?
La postura de ese valiente
es vencer el miedo y ver que sus enemigos no son tan poderosos cuanto
amenazan ser. Satanás es nada delante del poder de Dios. Al enemigo le
gusta la ostentación, el amedrentamiento y el asustar. Así como el perro
quiere imponerse por su latir, el enemigo quiere imponerse usando el
miedo y las circunstancias.
Es de suma importancia que
estemos definidos entre el hacer y el servir, para que lleguemos a la
conclusión de cómo podremos hacer lo mejor para Dios, no solamente
haciendo cosas o cumpliendo tareas, mas sirviéndole. La palabra
“siervo”, en el griego es “doulos”, tiene como base un llamado a los
intereses de Dios, con la intención de hacer lo mejor para el hombre.
Cuando servimos a Dios estamos desarrollando un ministerio por el cual
debemos trabajar con nuestro corazón todo el tiempo.
Recordamos que cuando
decimos “sí” para Dios, hablamos “no” para nosotros. El buscar el agua
para el rey implica en una decisión de riesgo, pero trae también una
convicción de victoria. Cuando resolvemos agradar al Rey, lo que era
riesgo se hace placentero. Dios tiene la capacidad de hacernos
invisibles a los ojos de nuestros enemigos.
Buscar el agua de la
preferencia del Rey.
¿Cómo buscar el agua de la
preferencia del Rey? Recordemos que hay que ser verdaderamente
valientes, pues el enemigo está al acecho. Necesitamos tener una
estrategia de maniobras mejor que la del acecho del enemigo.
Dios está llamando a la
Iglesia y a Su pueblo para un momento de desafío en el alma, a fin de
que venzamos sus límites. A Dios no le gusta que caminemos a penas en lo
posible; nuestra fe necesita ser entrenada para desafíos mayores. Sólo
alcanzará algo grandioso aquel que luche por eso, de forma honesta.
El test siempre será
grande para evaluar nuestra capacidad y la disposición de osar agradar
al Rey. No es fácil, pues enfrentaremos al enemigo. Pero Dios siempre
nos dará una estrategia para que el enemigo no nos tome de sorpresa y
para que nos seamos avergonzados por no cumplir Su propósito. Todo lo
que necesitamos hacer es creer que Dios siempre luchará a nuestro favor
y nos dará salidas que provienen de Su corazón para que honremos Su
voluntad. No podemos intimidarnos delante de los desafíos.
¿Cuál es el valor del
Valiente?
Un valiente no se mide por
las muchas guerras que ya enfrentó, mas por las muchas guerras que ya
ganó. La Palabra dice que “con Dios haremos proezas...” (Salmo 60:12).
El Señor tiene placer en vernos caminando en victoria. Es por este
motivo que, siempre que Israel andaba rectamente delante del Señor, no
perdía guerra alguna.
Recuerde que el agua que
los valientes de David fueron a buscar fue, en verdad, un test de
capacidad de guerra. El rey David consiguió medir no solamente el coraje
de sus valientes, mas su fidelidad a él como rey. Ni el propio David
creyó en la posibilidad de que aquellos hombres llevarían a serio su
deseo.
Es así que debemos estar
delante de Dios: cuando Él nos de detalles de Su voluntad, debemos
lanzarnos en el campo de batalla para cumplir Su deseo. Somos herencia
de Dios y debemos ofrecer nuestra mejor agua para el Rey.
Recibiendo la
recompensa de Dios.
Es bueno saber también que
no solamente nosotros cumplimos los deseos de Dios, Él también cumple
con los deseos de nuestro corazón cuando Le agradamos a Él. “Deléitate
asimismo en Jehová y él te concederá las peticiones (deseos) de tu
corazón” (Salmo 37:4).
Buscar agua para el Rey
habla de la primicia de nuestro esfuerzo, de la abnegación de nuestra
propia voluntad. En Isaías 12:3 leemos: “Sacaréis con gozo aguas de las
fuentes de la salvación”. Es también un acto profético, una forma de
entregar nuestro loor en sacrificio a Dios. Devolver el agua como
primicia habla de comprender principios y priorizarlos. El Señor nos
guiará en todos los momentos y Él mismo nos dará la recompensa por
nuestro esfuerzo. De Él es la promesa de que nuestro trabajo no será en
vano.
Jamás podremos olvidar que
nuestra agua diaria debe ser sacada de las fuentes que están en Dios y
que jamás se secarán. “Todas mis fuentes están en ti” (Salmo 87:7).
“Jehová te pastoreará siempre, en las sequías saciará tu alma y dará
vigor a tus huesos. Serás como un huerto de riego, como un manantial de
aguas, cuyas aguas nunca se agotan” (Isaías 8:11).
Estudio Publicado el 24
de Mayo del 2009
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