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Revestido de Autoridad
para Vencer el Miedo Parte 01
“Pero los cobardes e
incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros,
los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que
arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.
Apocalipsis 21:8
Verdad Central
Queremos traer luz al
corazón de la Iglesia de Jesús para generar una nueva mentalidad de
Cuerpo Vivo de Cristo y, en esta unción, hacer lo mejor para Dios.
Introducción
Necesitamos ser valientes,
hombres y mujeres, líderes investidos de autoridad para vencer el miedo.
Nuestro liderazgo debe estar respaldado por el coraje para que caminemos
según el corazón del Padre, pues los miedosos no heredarán el Reino de
Dios.
Cuando hablamos en ser un
líder valiente y valeroso, nos estamos refiriendo a valores, muchos de
los cuales fueron olvidados por la Iglesia del Señor Jesús y que
necesitan ser retomados. Estamos hablando en tomar una posición de
honra.
Reconociendo un Líder
de Autoridad.
Es fácil detectar a un
líder de autoridad y que vence al miedo: basta observar si él se opone
al sistema que le rige.
Debemos, pues, buscar en
Dios el coraje sobrenatural para que no nos contaminemos con este mundo
maligno - “El mundo entero está bajo el maligno” (1 Juan 5:19); y para
que andemos según el fruto del Espíritu – “Pero el fruto del Espíritu es
amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre,
templanza; contra tales cosas no hay ley”. (Gálatas 5:22-23).
El enemigo nos podrá
vencer si usa con éxito estas dos de sus armas: el miedo y la herida.
Uno de los hombres más valientes de la Biblia fue Josué. Sin embargo,
estaba poseído de un espíritu de miedo y necesitó una ministración
directa de parte del Señor para que fuera libre.
"1Aconteció después de la
muerte de Moisés, siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun,
servidor de Moisés, y le dijo: 2«Mi siervo Moisés ha muerto. Ahora,
pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, hacia la
tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 3Yo os he entregado, tal
como lo dije a Moisés, todos los lugares que pisen las plantas de
vuestros pies. 4Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Éufrates,
toda la tierra de los heteos hasta el Mar Grande donde se pone el sol,
será vuestro territorio. 5Nadie podrá hacerte frente en todos los días
de tu vida: como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te
desampararé. 6Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás a este
pueblo como heredad la tierra que juré dar a sus padres. 7Solamente
esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley
que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a la derecha ni
a la izquierda, para que seas prosperado en todas las cosas que
emprendas. 8Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que
de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a
todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu
camino y todo te saldrá bien. 9Mira que te mando que te esfuerces y seas
valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová, tu Dios, estará contigo
dondequiera que vayas»”. (Josué 1:1-9).
En el texto arriba, vemos
que el Señor ministró coraje a Josué, un líder que fuera ministrado por
Moisés, el discipulador más admirable del Antiguo Testamento, que hizo
milagros, prodigios y maravillas, bajo el comando del Señor. Dios está
levantando a Josué, luego después de la muerte de Moisés, pero él se
sentía totalmente incapaz y fuera de lugar para competir con su
antecesor. Por eso, el Señor le dice: “como estuve con Moisés, estaré
contigo; no te dejaré ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente...”
(vs. 5 y 6). Si el valiente de Dios quiere vencer las dificultades, debe
renunciar y vencer a todo miedo.
Nosotros estamos luchando
para tomar una ciudad y Satanás no la entregará fácilmente. Nosotros
entraremos en esta guerra y la vamos a vencer, pues por delante de
nosotros está el General de generales, el Señor de señores. ¡No tengamos
miedo! "En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el
temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha
sido perfeccionado en el amor.” (I Juan 4:18).
Estamos en una guerra. La
batalla es muy difícil, pero sabemos que esta responsabilidad es
nuestra. Muchas veces, humanamente hablando, estaremos solitos en el
proceso. Sin embargo, si estamos con Dios, seremos mayoría absoluta.
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni
desmayes, porque Jehová, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas”.
(Josué 1:9).
Cuando hablamos de guerra,
muchos tipos de conflictos vienen a nuestra mente. Pero, esta no es una
guerra física, ni ideológica; es espiritual. “Porque no tenemos lucha
contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades,
contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes
espirituales de maldad en las regiones celestes.” 13Por tanto, tomad
toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo”.
(Efesios 6:12). Por eso, necesitamos ser valientes y alimentar nuestro
coraje. El coraje no es una opción, es una exigencia de Dios para quien
fue llamado a la batalla. ¿Es usted uno con nosotros? ¡Entonces, luche!
Muchas veces no vencemos
nuestra guerra porque estamos con miedo. El miedo es puesto por un
espíritu maligno; el miedo paraliza la fe y neutraliza la acción. El
coraje es el opuesto de la cobardía. El coraje está en que actuemos,
independientemente del miedo. “No temas lo que has de padecer. El
diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis
probados, y tendréis tribulación por diez días. ¡Sé fiel hasta la muerte
y yo te daré la corona de la vida!” (Apocalipsis 2:10).
Continua...
Estudio Publicado el 10
de Mayo del 2009
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