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Haciendo Buen Uso de las
Armas Espirituales Parte Final
“Ve y reúne a todos los
judíos que se hallan en Susa, ayunad por mí y no comáis ni bebáis
durante tres días y tres noches. También yo y mis doncellas ayunaremos,
y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si
perezco, que perezca”.
Ester
4:16
Verdad Central
Estamos siendo alimentados
abundantemente por las enseñanzas de la Palabra de Dios sobre como ser
un valiente de guerra. Eso hará con que no solo aprendamos, mas nos
llevará a que pongamos en práctica todo lo que no ha sido enseñados,
porque estamos en medio a una grande y expresiva guerra, la cual debemos
enfrentar con seguridad y dirección de parte de Dios.
Introducción
En nuestro estudio de hoy
estaremos comentando sobre una valiente mujer de Dios, que ganó el
corazón de un rey y destronó las obras del diablo sobre su pueblo:
Ester, la reina.
Sabemos que Satanás no
vino para otra cosa, sino para matar, robar y destruir. Y él intentó
hacer esto al pueblo de Dios, usando a un hombre llamado Amán. Pero, al
tomar conocimiento del plan de destrucción para su pueblo, Ester no
perdió tiempo. Como buena valiente, buscó inmediatamente una estrategia
para la victoria. Como resultado, ella destruiría las fuerzas
espirituales. Lo primero que hizo fue desafiar a su pueblo, a sus
doncellas y a sí misma a ayunar y orar. Luego, decidió actuar en línea
con su oración, no se quedó indiferente o solamente con el discurso.
Pero, algo más se manifiesta en esta valiente mujer de Dios, pues no la
vemos solamente ayunando, orando o actuando, mas también:
3. Creyendo que Dios
pelea por nosotros.
“Y se enviaron las cartas
por medio de correos a todas las provincias del rey, con la orden de
destruir, matar y aniquilar a todos los judíos, jóvenes y ancianos,
niños y mujeres, y de apoderarse de sus bienes, en un mismo día, en el
día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar.” Ester 3:13
Amán era un hombre que
deseaba la muerte de los judíos y, para tal intento, trazó un plan
diabólico (Ester 3:8-14). Era un hombre que tenía un cargo político y
fue usado para intentar destruir al pueblo de Dios. El plan del enemigo
fue colocado en práctica, pero el Señor era con aquel pueblo; el propio
Dios se encargó de vencer al enemigo con la misma estrategia que Amán
había pensado usar (Romanos 8:31). Toda la autoridad que se levante
contra el pueblo de Dios será destruida. Amán murió en el lazo que él
mismo había preparado para Mardoqueo. “Así colgaron a Amán en la horca
que él había hecho preparar para Mardoqueo.” (Ester 7:9-10).
Cuando estamos bajo la
dirección de Dios, nuestro enemigo es confundido y vencido por su propia
estrategia. Por eso, nunca manche sus vestiduras con la venganza; Dios
es el verdadero juez y sabe, mucho más que nosotros, como castigar al
enemigo. El Señor va por delante de nuestras batallas, por eso no
debemos temer las amenazas y las acusaciones del enemigo. Amán era el
tipo de autoridad política que usaba todas sus armas sucias. Debemos
tener la postura de no entrar en el juego del enemigo, de no dejar que
él desvíe nuestra atención del blanco a través de sus estrategias
mentirosas y cobardes. Debemos caminar en la oración, en el ayuno, en la
acción, creyendo que el Señor, el Gran Gibor, va delante de nosotros y
que por nosotros pelea.
Ester fue una valiente
usada por Dios, en medio a situaciones políticas desfavorables, para
vencer las mentiras, las amenazas y los lazos de muerte que Satanás
tenía para el pueblo judío. Necesitamos mirar a esta mujer para que
entendamos más que esta también es nuestra realidad. El diablo ha
intentado destruir las familias, la Iglesia, los gobiernos, la economía,
al fin, todo. Pero, nosotros, como pueblo valiente y esforzado,
enfrentaremos y venceremos a estos demonios en la fuerza y en la
estrategia del Todopoderoso.
Verdaderamente necesitamos
tomar el testimonio de Ester que no se acobardó, ni se dejó intimidar,
pero luchó con las estrategia que Dios le había dado y obtuvo grandes
victorias. “Cuando supieron que Jehová había peleado contra los enemigos
de Israel, el terror de Dios cayó sobre todos los reinos d aquella
tierra.” (2 Crónicas 20:29).
Como, guerreros del Señor
Jesús, luchando en medio a una generación que rechaza el gobierno de
Dios, necesitamos tomar conciencia de que, en esta guerra, sólo Él puede
tomar esta causa y defender Su Nombre glorioso. “¡Qué venga Tu Reino y
que se haga Tu Voluntad” aquí en Santa Cruz y en Bolivia, como ella es
hecha en los Cielos!
Estudio Publicado el 03
de Mayo del 2009
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