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El Principio de los Doce -
Parte VII
“E hizo Dios las dos
grandes lumbreras: la lumbrera mayor para que señoreara en el día, y la
lumbrera menor para que señoreara en la noche; e hizo también las
estrellas.”
Génesis 1:16
Verdad Central
Dios es un Dios de
principios y trabaja desde la Creación, estableciendo principios para
que el hombre viva por ellos y tenga un norte en todo lo que venga a
hacer y para todas las demás cosas.
Introducción
El texto de Génesis 1:16
nos muestra el principio del gobierno, cuando Dios crea las dos
lumbreras: una pora gobernar el día y la otra para que gobernara la
noche. Comienza, así, el principio de la autoridad.
El Señor Jesús sabía que
tendría un ministerio terrenal muy corto y tuvo una preocupación:
levantar Su equipo de Doce, según directa dirección del Padre, para
darnos el modelo de autoridad y gobierno que Él quería para Su Iglesia
(“En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a
Dios. Cuando llegó el día, llamó a sus discípulos y escogió a doce de
ellos, a los cuales también llamó apóstoles.” – Lucas 6:12-13).
Además, el Señor Jesús nos
ministra sobre las razones y las intenciones de tener a un equipo de
Doce a nuestro lado. Seguiremos, en nuestro estudio, aprendiendo los
principios para la formación, función, visión y misión de un equipo de
Doce, según nos presenta el Señor Jesús.
Multiplicar nuestra
descendencia.
“10Al regresar los
apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho. Y tomándolos, se retiró
aparte, a un lugar desierto de la ciudad llamada Betsaida. 11Cuando la
gente lo supo, lo siguió; y él los recibió, les hablaba del reino de
Dios y sanaba a los que necesitaban ser curados. 12Pero el día comenzaba
a declinar. Acercándose los doce, le dijeron: — Despide a la gente, para
que vayan a las aldeas y campos de alrededor y se alojen y encuentren
alimentos, porque aquí estamos en lugar desierto. 13Él les dijo: —
Dadles vosotros de comer. Dijeron ellos: — No tenemos más que cinco
panes y dos peces, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos
para toda esta multitud. 14Eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a
sus discípulos: — Hacedlos sentar en grupos de cincuenta. 15Así lo
hicieron, haciéndolos sentar a todos. 16Y tomando los cinco panes y los
dos peces, levantó los ojos al cielo, los bendijo, los partió y dio a
sus discípulos para que los pusieran delante de la gente. 17Comieron
todos y se saciaron; y recogieron lo que les sobró: doce cestas de
pedazos.” (Lc 9:10-17)
El texto arriba nos
presenta la primera multiplicación de panes y peces efectuado por Jesús.
En línea con el texto de Génesis 48:16 que nos dice: “…y multiplíquense
(como peces) y crezcan en medio de la tierra”. Dando secuencia al
relato de la mujer con hemorragia por 12 años y al de la niña de 12 años
de edad que había muerto y es resucitada, viene la multiplicación de los
cinco panes y dos peces, donde sobre exactamente doce cestas de pedazos.
Pero, ¿qué significan
estas cestas? Las cestas representan la multiplicación. Ellas hablan de
doce líderes que, por haber cumplido principios, entraron en el desierto
sin cosa alguna, y salieron con doce cestas llenas de pedazos.
Los doce multiplican. Los
doce reciben la unción para la vida, para la resurrección y para la
multiplicación. En el mismo texto del evangelio de Lucas, el Señor Jesús
da instrucción a los doce, mostrándoles cómo deben portarse delante de
las demandas de la multitud hambrienta, pues el milagro de la
multiplicación se dio en sus manos.
Entonces, ser un doce que
cumpla los principios de los doce no es algo que la Iglesia Celular lo
haya inventado por sí sola. Tampoco es una novedad. Es una ordenanza
bíblica y es una enseñanza del Señor Jesús. En la Visión Celular,
nosotros crecemos por las células y, por los doce, multiplicamos.
¿Cómo, pues, podemos
multiplicar?
Que los doce multiplican,
ya lo sabemos. Ahora, lo que necesitamos comprender es que los doce no
se multiplican si no son instruidos para eso. Los doce se multiplican
por principios y hay principios para la multiplicación.
El Señor Jesús enseñó que
para ser doce no hay necesidad de salir de este mundo, por lo contrario,
en Su oración sacerdotal de Juan 17, el Maestro oró al Padre que no los
quitara del mundo a ninguno de los discípulos que había conquistado
(Juan 17:15), mas que los guardara del mal.
El Maestro vino para
mostrar que hay vida, resurrección y multiplicación para todos que
vienen en medio de la multitud. Jesús quería que los doce entendieran
que Él había conquistado el derecho a la vida, a la resurrección y a la
multiplicación. Pare entender este derecho, les era necesario tomar
conciencia de quiénes eran ellos, que eran doce, que eran apóstoles, que
eran líderes enviados para cumplir una misión como mensajeros del Reino
de Dios. Por doquiera que aquellos hombres caminaran, ellos estarían
llevando el Reino de Dios consigo.
Continua...
Estudio Publicado el 05
de Abril del 2009
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