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El Principio de los Doce -
Parte IV
“E hizo Dios las dos
grandes lumbreras: la lumbrera mayor para que señoreara en el día, y la
lumbrera menor para que señoreara en la noche; e hizo también las
estrellas.”
Génesis 1:16
Verdad Central
Dios es un Dios de
principios y trabaja desde la Creación, estableciendo principios para
que el hombre viva por ellos y tenga un norte en todo lo que venga a
hacer y para todas las demás cosas.
Introducción
El texto de Génesis 1:16
nos muestra el principio del gobierno, cuando Dios crea las dos
lumbreras: una pora gobernar el día y la otra para que gobernara la
noche. Comienza, así, el principio de la autoridad.
En los estudios anteriores
hemos aprendido acerca de los equipos de Doce de Ismael, de Israel, de
Moisés, de Josué y de Nehemías. Seguiremos, hoy, aprendiendo los
principios de autoridad y gobierno establecidos por Dios para un equipo
de Doce. Ahora, pasemos al Nuevo Testamento y dejémonos ministrar por el
Espíritu Santo que nos seguirá dando los principios para la formación,
función, visión y misión de un equipo de Doce, según nos presenta el
Señor Jesús.
Los Doce de Jesús
La historia del pueblo de
Israel seguía su desarrollo hasta que llega un Hombre, lindo y
maravilloso, que vino para salvarnos y redimirnos: Jesucristo de
Nazareth.
El Señor Jesús era un
líder nato y toda Su esencia era de liderazgo. Hasta hoy día no ha
aparecido en la Historia alguien importante que se asemeje en 10% a
Yeshuah.
Yeshuah es y siempre será
el único líder en el mundo que ha dividido la Historia en dos momentos:
antes de Él y después de Él. Nadie jamás lo hizo, nadie jamás lo hará.
En los días actuales,
Jesús posee más de 800 millones de seguidores vivos en todo el planeta.
¿Puede usted imaginar a toda esta cantidad de personas que anuncian que
Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre? Y nuestro Dios
cuenta contigo y conmigo para que el aumento de Su Reino no tenga final.
Toda la Tierra conocerá
que Jesucristo es el Señor. Dios nos está mostrando que ha llegado la
hora de una grande explosión de conquista de las naciones para Su Reino,
porque el Nombre de Jesús está uniendo a las naciones a una velocidad
muy grande.
Es que, donde entra Jesús,
se acaba la ruina, la miseria, la guerrilla, la pobreza, el racismo, las
guerras, los pleitos, las enemistades… El cristianismo es portador del
verdadero mensaje de paz; él es pacificador.
Jesús nació y se hizo el
Líder que cambió la historia de la humanidad en dos momentos. Él tenía
el liderazgo para eso y era todo y auto-suficiente, pero, a pesar de
ello, prefirió caminar con un equipo. Su equipo no tenía nada para
darle, pero Él tenía mucho para dar a este equipo. El verdadero líder no
guarda o que tiene para sí solo, y Jesús decidió compartir con los demás
lo que tenía, formando su equipo para que pudiera ser lleno de Su
conocimiento y de Su verdad.
Cumplir con los principios
de los Doce es cumplir el liderazgo bíblico de Jesús, pues Él va a
cumplir el principio que nos es presentado desde las Doce tribus de
Israel. Miremos lo que nos dice el Señor Jesús en Juan 7:16-18:
“Jesús les respondió y
dijo: — Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera
hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo
hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia
gloria busca; pero el que busca la gloria del que lo envió, este es
verdadero y no hay en él injusticia.”
Es muy verdad que, en la
mayoría de las veces, luego que fuimos escogidos como Doce, no nos
sentíamos preparados y pasamos por tres momentos:
1. No sentimos
impotentes delante del Ministerio y descalificados para ser Doce.
2. Descubrimos la
potencialidad de lo que es ser un Doce, porque, a pesar del trabajo, es
muy placentero llegar a ser un Doce dentro del proyecto del Señor Jesús.
3. No levantamos para
cumplir el “id” de Jesús, cuidando de las vidas por las cuales Él murió
y resucitó.
Esta es la ley de la
siembra, porque un día alguien se dispuso a cuidar de usted es que usted
llegó donde está ahora. Ahora, usted se dispone a hacer lo mismo para
conducir otros al Reino de Dios. Y así será sucesivamente, uno cuidando
del otro, llevando las cargas unos de otros, para cumplir la Ley de
Cristo y cumplir su función como Doce, como príncipe que fue escogido
primeramente por Dios.
Estudio Publicado el 15 de Marzo del
2009
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