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El Principio de los Doce - Parte II

“E hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor para que señoreara en el día, y la lumbrera menor para que señoreara en la noche; e hizo también las estrellas.”

Génesis 1:16

Verdad Central

 

Dios es un Dios de principios. Él trabaja desde la Creación, estableciendo principios para que el hombre viva por ellos y tenga un norte en todo lo que venga a hacer y para todas las demás cosas. 

 

Introducción

 

El texto de Génesis 1:16 nos muestra el principio del gobierno, cuando Dios crea las dos lumbreras: una pora gobernar el día y la otra para que gobernara la noche. Comienza, así, el principio de la autoridad.

 

En nuestro anterior estudio hemos visto que en nuestro padre Abraham se  establece el principio de la autoridad y de gobierno de los Doce, pero que éste fue un gobierno nocivo y destructor – los doce de Ismael. También hemos visto los principios que llevaron a la formación de un gobierno que resiste y contraría el gobierno y la autoridad del Señor nuestro Dios. Ahora, veremos el principio de los Doce según nuestro Señor.

 

Israel – Un equipo de Doce Patriarcas

 

En el libro de Génesis, entre los capítulos 46 a 49, es instalado el Modelo de los Doce, el modelo de la administración de la Iglesia a través de Doce patriarcas. Los Doce vienen por Israel, antiguo Jacob, que tuvo su personalidad é identidad totalmente restauradas por Dios.

 

Los Doce de Israel pueden ser considerados como el equipo verdadero. Ellos tenían como función el establecer sus territorios. Cada uno tenía que hacer producir su propio territorio. Esta es exactamente la finalidad de un equipo de Doce en nuestros días, pues cada uno de los doce es llamado a tomar su territorio y multiplicarlo por descendencia.

 

En Éxodo 1:1-12, descubrimos que hay un llamamiento profético para Israel. Él entra en Egipto con sus Doce y genera una descendencia de 70 que, posteriormente, llega a ser una multitud de tres millones de fieles en una multiplicación extraordinaria.

 

Moisés levanta Doce príncipes.

 

En Números 13, encontramos a Moisés que levanta un equipo de Doce conquistadores. Son escogidos doce príncipes, uno por cada tribu de Israel, para conformar este equipo de Doce de Moisés.

 

Verdaderamente los Doce son príncipes. Usted ya oyó sobre eso en varias ministraciones, pero, quizás, algunos aún se pregunten para qué son los Doce príncipes. La respuesta es: para que puedan vencer a los principados. La Iglesia vence a los demonios, pero los Doce vencen a los principados.

 

Los Doce de Moisés fueron llamados a ser espías en la tierra prometida. Ellos tenían la función de observar la tierra, demarcar el territorio y traer los frutos de la tierra. Es que los Doce son fructíferos y, cuando el equipo de Moisés volvió con el informe, traían consigo los frutos de la tierra.

 

 Los Doce fueron engendrados para traer los frutos. Su misión como Doce es traer frutos. Pero, ¿para quién traen ellos los frutos? Para su líder. El líder estaba esperando el informe de la tierra que ellos iban a conquistar. Por lo tanto, ellos necesitaban contar a Moisés, el líder, lo que habían atestiguado en la tierra que habían ido a espiar.

 

Los Doce se presentaron a Moisés y entregaron el fruto de la tierra y el informe, demostrando que era posible conquistar la tierra, aunque algunos dudaran. La tierra fue conquistada, a pesar del informe contrario que algunos del equipo presentaron. Moisés y los que dudaron no pudieron entrar a la tierra para conquistarla y tomar posesión de la misma, pero los que creyeron, éstos se levantaron para entrar a la tierra y la conquistaron. Los incrédulos perecieron en el desierto y no tuvieron parte en la conquista.

 

Como Doce usted fue llamado a creer a la visión de conquista que el Señor nuestro Dios nos está entregando. Levantémonos para tomar posesión de la promesa y para poseer la tierra que el Señor no ha dado. Y no nos olvidemos de traer los frutos de la tierra para nuestro Líder y Señor Jesús, según Santiago 5:7-8:

 

 “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia y afirmad vuestros corazones, porque la venida del Señor se acerca.”  

Continúa...

Estudio Publicado el 01 de Marzo del 2009

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