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Conociendo el Perfil de un
Guerrero Parte I
“Cuando Daniel supo que el
edicto había sido firmado, entró en su casa; abiertas las ventanas de su
habitación que daban a Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día,
oraba y daba gracias delante de su Dios como solía hacerlo antes.”
Daniel
6:10
Verdad Central
Cuando estudiamos la vida
de los grandes hombres de la Biblia, valientes y guerreros levantados
por Dios, aprendemos sobre sus estrategias de conquistas que nos traen
victorias espirituales. Sabemos de la importancia de la edificación que
nos traen estos testimonios bíblicos, pues la Biblia nos dice que:
“Todas estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para
amonestarnos a nosotros, que vivimos en estos tiempos finales.” (1
Corintios 10:11).
Introducción
El Reino de Dios es un
Reino de conquistas. Esto significa que tendremos muchas batallas y de
las más variadas formas. Pero, hay una Canaán que pertenece a cada uno
de nosotros. Allá disfrutaremos de la leche y de la miel que representan
la provisión. Sin embargo, hemos visto que gigantes siempre se
levantarán para intentar impedir que heredemos las más copiosas
bendiciones. Nuestra actitud debe ser dirigida por Dios y basada en una
postura espiritual y no apenas mental.
En nuestro estudio de hoy
estamos aprendiendo con la vida de Daniel, un guerrero diferente que
luchó con todas sus armas espirituales y ejerció una poderosa influencia
sobre una cultura ajena a los principios de Dios y que intentaba imponer
leyes y costumbres sobre él. Pero, Daniel actuó como diplomático dentro
de los palacios reales, enfrentando a enemigos que querían destruirlo
día y noche.
Pero, Daniel supo
utilizar, discretamente, armas poderosísimas que fueron altamente
eficaces y que tuvieron efectos letales sobre sus enemigos: la
intercesión, la sabiduría y el conocimiento. Veamos, ahora, estas dos
últimas armas de guerra:
2. La Sabiduría.
Daniel fue un hombre lleno
de sabiduría. No podemos realizar conquistas firmes y grandiosas si no
somos sabios. “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los
insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.”(Proverbios 1:7).
Daniel tenía libre acceso a los palacios por causa de la sabiduría que
habitaba en él.
Muchas veces, estamos
siendo derrotados por los malditos gigantes que penetran nuestra mala
administración de la vida, porque no tomamos decisiones bajo sabios
consejos. Hay guerreros que van al campo de batalla y no piden consejo a
nadie, pues están llenos de orgullo. Esto es pura tontería (Proverbios
15:22). El hombre sabio pide y sabe escuchar consejos. El hombre que
tiene sabiduría sabe cómo hablar, la hora en qué debe hablar y cómo
posicionarse delante del enemigo.
La sabiduría es un don de
Dios y Él la da liberalmente a todos lo que la pidan. “Si alguno de
vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche, y le será dada.”(Santiago 1:5). La
sabiduría es mejor que la fuerza. Ser un valiente de Dios no significa
que necesitemos tener fuerza en nuestros músculos, ni que debamos reñir
los dientes para hacer callar al enemigo. Es la sabiduría que va a
debilitar las estratagemas de los gigantes que se levanten contra
nosotros. Alcanzaremos el podio de la victoria y nos alegraremos, pues
todo valiente de Dios aprende a hacer un hombre sabio.
3. Conocimiento
Daniel era un hombre de
oración, hombre sabio y que tenía también conocimiento. Era inteligente
y fue puesto entre los sabios del reino – hombres versados en toda
cultura y conocimiento de su época (Daniel 1:17). La guerra que Daniel
enfrentaba todos los días contra los enemigos de Dios era diplomática é
involucraba poderes místicos y filosóficos de aquellos tiempos.
Los creyentes del mundo
entero han vivido días semejantes a los que Daniel enfrentó. Estamos en
una guerra en que los hijos de las tinieblas invaden nuestros hogares é
intentan establecer sus imperios a través de los medios de comunicación,
conquistan puestos de autoridad a través del fraude y establecen sus
reinos por la falsedad ideológica. El conocimiento es importante para
todo guerrero de Dios, pues servirá de arma contra esas acechanzas.
Debemos buscar en la
Palabra de Dios la fuente de sabiduría para que conozcamos todo lo que
está a nuestra disposición. La Biblia es el manual de guerra de todo
creyente. Así, debemos tener conocimiento de la Palabra, no apenas
superficial o aleatoriamente, mas profundizándonos en Ella para que no
seamos engañados por el enemigo.
En el momento de la
tentación, Jesús venció a Satanás a través de la Palabra. Él pudo citar
la Biblia porque la conocía. No estamos hablando de un conocimiento
superficial de la Biblia, o de lo que oímos en la predicación del
domingo que pasó y que, quizás, en la hora de la necesidad recordemos.
¡No! El conocimiento debe ser aún más profundo, conciente y ponderado.
Daniel hizo un uso adecuado del conocimiento y cosechó los frutos de su
capacitación.
Una historia de conquista
no se da por casualidad. Ella es el resultado de algo conquistado
proporcionalmente, en el tiempo propio y bajo mucha determinación.
Daniel era un hombre valiente, pero tenía la mansedumbre de un cordero.
Pero, aún siendo un cordero, no fue devorado por los leones, porque la
bendición del Señor reposaba sobre él.
Ni aún el poderío de los
reyes de la tierra fue suficiente para hacer tambalear al ungido del
Señor. Esto habla directamente sobre la necesitad que tenemos de poner
en Él nuestra convicción, de partir para la guerra con las estrategias
que recibamos de Él, de aplicar la intercesión para que quebremos
cadenas, de actuar con sabiduría y conocimiento para, así, disfrutar
mejor del Reino de Dios.
¡Avance! Usted es un
valiente guerrero de Dios. ¡Pero, no se olvide de sus armas y de que la
victoria es suya!
Estudio Publicado el 08
de Febrero del 2009
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