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Renunciando a la
Rebeldía – Parte
1
“Dios hace habitar en
familia a los desamparados;
saca a los cautivos a
prosperidad; mas los
rebeldes habitan en tierra
árida”.
Salmos 68:6
Verdad Central
Cuando los fundamentos
son quebrados y entra la
rebeldía, entran también
la locura, el trastorno
y la catástrofe. Esas
son las consecuencias
que vienen como
visitación real. Todo
acto de rebeldía es la
revelación de la locura,
pues aquel que no se
somete es un insano.
Introducción
Rebeldía no se
administra, se resuelve.
Nosotros necesitamos
aprender con Dios a cómo
vencer la rebeldía,
porque Dios no
administra la rebeldía,
Él la elimina y, así,
corrige el problema. Si
usted escucha algo sobre
rebeldía, corra y
resuelva. No deje para
después. Con la rebeldía
no se juega y ni se deja
para después. Dios fue
imparcial con Lucifer,
expulsándolo y aun así
Lucifer consiguió llevar
una tercera parte de los
ángeles, que se
rebelaron juntamente con
él y, cuando se dieron
cuenta, ya eran
demonios.
La Iglesia en la Visión
Celular prepara una
generación que necesita
caminar por principios y
sin trauma alguno,
entendiendo que es
saludable tener a un
líder a quien someterse
y que es para los
inteligentes la
sumisión.
Estar en sumisión es
estar sobre la misión de
alguien o de algo.
Significa que hay
alguien sobre nosotros.
Dios es un Dios de
jerarquía y abomina la
rebeldía y todo lo que
pueda aparecerse con
ella, pues la rebeldía
nos puede llevar al
desierto.
Esto fue lo que pasó con
los hebreos cuando
salían de Egipto rumbo a
la tierra prometida: los
que se rebelaron contra
Moisés se quedaron en el
desierto. Para cada
rebelde, hay un desierto
diferente. Por tanto,
usted que es discípulo
de la Visión Celular,
elimine toda rebeldía de
su vida.
1. ¿Qué es un
rebelde?
“…los rebeldes habitan
en tierra árida”. (Salmo
68:6 b)
Muchos piensan que el
rebelde es a penas aquel
que se levanta, que
grita y que divide.
Pero, hay muchos
rebeldes sublimizados en
la iglesia, que prometen
fidelidad al pastor y a
su líder, mas en la
primera oportunidad
hablan a las espaldas y
no se someten. Y,
después, al ser
confrontados, mienten,
porque todo rebelde es
mentiroso, falso y
disimulado. Él consigue
engañar por un tiempo
hasta los mismos líderes
de línea de frente.
Sobre el rebelde, hay la
malignidad del espíritu
de engaño. Por eso
necesitamos tener mucho
cuidado con la rebeldía
en medio de la Iglesia.
El Salmos 68:6 nos
revela que la rebeldía
abre camino para que el
rebelde ande en el
desierto, en caminos de
soledad. ¿Qué es lo que
encontramos en medio del
desierto? Serpientes y
escorpiones. En el
desierto, el rebelde
pasa por muchos traumas.
Y se engaña por pensar
que sus problemas de
rebeldía pueden ser
administrables. Pero, lo
que el rebelde necesita
no es administrar su
rebeldía, mas
resolverla, pues Dios no
tolera la rebeldía.
La Biblia nos habla en
ese texto de un hombre
soltero, que aun no
constituyó una familia.
La promesa es que Dios
entregará a ese hombre
una familia y aún lo
hará prosperar. Lo que
concluimos aquí es que
todo hombre que se casa,
entra en la vena de la
prosperidad. Pero, no
olvidemos que es
necesario remover la
rebeldía para que ese
decreto bíblico se
cumpla. El decreto
bíblico es que al
solitario le será dada
una familia, mas el
rebelde será colocado en
el camino del desierto.
2. ¿Dónde comenzó la
primera rebelión?
“Se enalteció tu corazón
a causa de tu hermosura,
corrompiste tu
sabiduría” (Ezequiel
28:17a).
En la base del Trono de
Dios fue establecida la
primera rebelión por
causa de una
reivindicación de
derechos iguales y por
un deseo egocéntrico de
querer ser mayor que
Dios. Hubo entonces una
quiebra de principios de
autoridad y Lucifer
cayó.
Hay un gran peligro
cuando alguien coloca en
el corazón ser mayor que
otro. Primero porque no
es bíblico y segundo por
causa de la rebeldía.
Normalmente los que
desean grandezas y
reconocimientos, los
desean de forma
equivocada y no están
dispuestos a trabajar
por amor al Reino de
Dios.
3. ¿Dónde comenzó la
segunda rebelión?
“Luego oyeron la voz de
Jehová Dios que se
paseaba por el huerto,
al aire del día; y el
hombre y su mujer se
escondieron de la
presencia de Jehová Dios
entre los árboles del
huerto.” (Génesis 3:8)
En la primera familia
Satanás entró y puso a
Eva en contra de Adán y,
después, los puso a
ambos en contra de Dios.
Lo que ocurrió fue que,
cuando Dios se presentó,
no toleró la rebeldía de
ellos y los expulsó del
Edén. Dios no permitió
que ellos continuaran en
el paraíso, o sea, Dios
los echó del lugar de la
bendición. Eso significa
que necesitamos seguir
el ejemplo de Dios y no
actuar como muchas veces
lo hacemos con los que
se rebelan contra
nosotros. No podemos
permitir que los
rebeldes hagan lo que
quieran. Los discípulos
tienen que saber que
toda rebelión trae
pérdidas. Y las pérdidas
son inmensurables. No
hay definición para las
pérdidas que un rebelde
recibe sobre su vida.
Cuando Satanás tocó en
las bases de la familia,
el Señor los echó del
Edén. Dios no echó a
Adán y a Eva del paraíso
para castigarlos, mas
para aclararles que Él
no tiene alianza con la
rebeldía y que, al
entrar en rebeldía,
necesitaban
reconciliarse con Él,
pues ellos habían
perdido la comunión con
su Creador.
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