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Liderazgo
Resistente
“Tú, pues, hijo mío,
esfuérzate en la gracia que
es en Cristo Jesús. Lo que
has oído de mí ante muchos
testigos, esto encarga a
hombres fieles que sean
idóneos para enseñar también
a otros”.
2 Timoteo 2:1 y 2
Introducción
Mucho ya se ha hablado y
reflexionado sobre el
tema de liderazgo, pero
hoy queremos escribir
algunas lecciones sobre
un tema que nos gustaría
llamar “liderazgo
resistente”. La razón
porque lo llamamos así
es porque mientras más
alto sube un líder por
la escalera del éxito,
tiene que tener la piel
más dura. Básicamente,
para que el líder sea
más exitoso, debe tener
ciertas cualidades que
lo hagan capaz de tomar
el criticismo un poco
mejor que el promedio de
sus seguidores. Queremos
enfocarnos en nuestro
estudio a ayudar a cada
líder o discípulos a
identificar cuáles son
algunas de esas
cualidades que hacen a
los líderes resistentes.
1) Resistencia
emocional
La primera cualidad que
queremos presentar es la
resistencia emocional.
Toda persona tiene
aspectos personales que
deberá enfrentar en su
vida, estas cosas tienen
la habilidad de impedir
que la persona alcance
las metas deseadas.
Probablemente, los
líderes tienen más
desafíos es esta área
que cualquier otra
persona, pero los
líderes que se mantienen
exitosos han aprendido
cómo lidiar con estos
problemas personales y
seguir siendo capaces de
mantener su desempeño.
Hay una especie de
separación entre los
asuntos personales y las
cosas que deben llevarse
a cabo.
¿Dónde está la clave
para eso? La clave para
permanecer
emocionalmente saludable
en el trabajo es la
habilidad de
desconectarte de tu
lugar de trabajo. Nos
asombra ver cuántos
líderes no son capaces
de desconectarse de sus
trabajos. Sus cuerpos
dejan la oficina pero
sus mentes están allí
las 24 horas del día.
Nuestra sugerencia es
que los líderes
comiencen a crear un
tiempo de descanso en el
trabajo. Incluso si eres
el dueño o presidente,
aún así puedes
establecer un tiempo
separado para
ministrarte a ti mismo.
¡Tener una vida es
saludable! Encuentra
alguna actividad que te
guste hacer y hazla.
Pasa tiempo
significativo con un ser
querido (tu familia) y
prohíbete hablar del
trabajo. Encuentra la
manera de que no se te
pueda contactar en tus
tiempos en los que te
ministras a ti mismo.
2) Disposición a
asumir responsabilidad
La segunda cualidad que
nos gustaría mirar es
una de las más grandes
que hemos visto y que
hace una diferencia
entre los líderes que
tienen éxito y los
líderes que fracasan.
Los líderes exitosos
están dispuestos a sumir
la responsabilidad de
sus acciones y de las
acciones de otros. La
responsabilidad es el
primer nivel del
liderazgo. Si una
persona se rehúsa a
asumir la
responsabilidad por sus
propias acciones,
entonces Dios siempre
tratará en esa área
hasta que esa persona
logre asumir
responsabilidad. Como
líderes, nos damos
cuenta de que nuestro
trabajo número uno es
lograr que las personas
asuman su
responsabilidad. Hasta
que lo logren, no
podemos hacer otra cosa
por ellos.
¿Cuál es la clave para
eso? La clave en esta
cualidad es lograr una
decisión absoluta
respecto al asumir la
responsabilidad. Cuanto
mayor es nuestra
autoridad, mayor es
nuestra responsabilidad.
Ésta no termina sólo en
nuestras
responsabilidades, sino
también en las
responsabilidades de los
demás. Mientras más alto
subamos en el nivel de
liderazgo, menos excusas
podremos dar si nos
equivocamos. Recuerda,
si tú eres el problema,
entonces tienes el 100%
del control para hacer
que las cosas cambien,
pero si culpas a otros,
pierdes cierta cantidad
de influencia para hacer
un cambio positivo. Si
las personas a las que
diriges se equivocan, de
alguna manera esa
responsabilidad viene a
ti.
3) Rehúsate a aceptar
excusas
Se escucha decir que las
excusas son como las
narices: todos tienen
una. Una de las mayores
cualidades que separan a
los líderes exitosos es
que se rehúsan a dar o
aceptar excusas. Tienen
un enfoque positivo,
todo es posible. Siempre
hay una manera y si no
la encontramos, es
porque aún no hemos
buscado en los lugares
correctos. A veces
encontramos muy
divertido cuando los
líderes vienen y nos
dicen que lo han
intentado todo y que
simplemente no es
posible. Eso nos hace
sonreír porque si ellos
hubieran intentado todo,
entonces ya habrían
encontrado una solución.
Si ellos buscaran por
todos lados, para
entonces ya habrían
encontrado la solución.
¿Cuál es la clave para
eso? Aprender a mirar la
situación desde otro
ángulo. Muchas veces,
cuando no vemos la
solución, nos acomodamos
a las excusas.
Simplemente porque no
vemos la solución no
quiere decir que no hay
ninguna. Necesitamos
comenzar a mirar el
problema desde otro
ángulo, a través de los
ojos de otra persona o
con una perspectiva
diferente. Necesitamos
aprender a pedir ayuda.
Muchas veces, dos
cabezas piensan mejor
que una. Recordemos que
muchas de las personas
que han logrado grandes
cosas en la historia,
eran personas que se
rehusaban a aceptar un
‘no’ como respuesta.
Continúa…
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